La crueldad de Dupin azoló la huasteca en aquellos terribles años de lucha, por todas partes se encontraban las destructoras huellas de su paso, sin embargo, la región no había podido ser dominada ¿Cómo pacificar un país donde los liberales están seguros de encontrar en cada casa un abrigo y un amigo en cada habitante? La pasmosa rapidez con la que Pavón y Mascareñas rehacían cuerpos de cientos de hombres cuando se les creía totalmente aniquilados, da una idea de la inagotable vitalidad y del heroísmo de la huasteca”.

Sara García Iglesias. “El jagüey de las Ruinas”.

En la segunda mitad del siglo XIX Francia y Rusia eran considerados militarmente las principales potencias del mundo, he aquí cuando el Presidente de México Benito Juárez se pregunta cómo poder defender la soberanía e independencia de nuestro país ante un ejército invasor de ese nivel castrense, en las circunstancias que atravesaba México por la guerra de “Reforma” dónde los conservadores  en conflagración con los liberales clamaron por la llegada de un emperador extranjero y europeo a gobernar esta nación.

El Gobierno Republicano Juarista  combatió defendiendo sus posiciones, plaza por plaza, así pudo el general Ignacio Zaragoza derrotar a los franceses el 5 de mayo de 1862 en la Batalla de Puebla, pero las armas nacionales se cubrirían de gloria también en otra vertiente estratégica de la guerra contra el invasor, la guerra de guerrillas, que los prontuarios militares  definen como la guerra irregular, pequeñas agrupaciones contra un ejército invasor o un gobierno establecido, que son las que  llevan a cabo operaciones militares abiertas con tácticas con organismos civiles o del pueblo armado en territorio bajo control enemigo, una guerra popular reducida de carácter defensiva.

El llamado del presidente Benito Juárez a la resistencia popular ante el ejército francés y los conservadores traidores a la patria se escuchó muy bien en Veracruz, en la región huasteca.

Así surgió de ese Pánuco donde en el son se  conjuga la cultura, el misticismo y la tradición, la heroicidad de los huastecos en la resistencia, primero a imperialismos étnicos, luego a españoles y como lo centra este relato, también contra el francés dónde sobresalió la valentía de Desiderio Pavón, nombrado general por el propio Benito Juárez y quién fue protagonista de las principales batallas por la defensa de la nación en el noreste del país, en esta zona huasteca regada por los ríos Pánuco y Tuxpan.

El héroe panuquense junto con otros importantes personajes de la región como el Coronel Francisco Esteban Mascareñas enfrentarían a lo más sanguinario del ejército francés, a su legión extranjera, solución que vio el mariscal napoleónico François Aquiles Bazaine en México para poder contener la resistencia huasteca al imperio de Maximiliano. 

Estos experimentados combatientes franceses, belgas, prusianos y los llamados cazadores de África, arribaron a Veracruz procedentes de Argelia después de participar en varios frentes de batalla en ese continente, portaban las armas más modernas y sofisticadas de la época, como la carabina rallada de uso de la guardia imperial francesa.

Charles-Louis Dupin uniformó de rojo a todos los mercenarios que de distintas nacionalidades integraban su “Legión Extranjera” sirviendo al imperio francés, adoptando un sistema de devastación total en su camino, haciendo quemar a varias leguas de distancia los ranchos y pueblos que podían ofrecer asilo o protección a su enemigo mexicano, como lo documentó Vicente Riva Palacio. Los mariscales franceses pensaban que por su modus operandi este carnicero rojo era el hombre ideal, la clave para vencer la guerrilla mexicana que sostenía el régimen republicano de Benito Juárez.

En la parte final de la intervención francesa en México, la guerra de guerrillas se centra en la región huasteca del país, dónde la resistencia juarista tenía importante presencia, fue un enfrentamiento a muerte entre los feroces guardianes del status quo de lo que se pretendía fuera una colonia francesa y los defensores de la independencia y soberanía de México, una guerra en la que no se pedía ni se daba cuartel.

Es en este frente de batalla del México de Juárez, dónde destacó el General Desiderio Pavón nacido en Pánuco Veracruz en 1826 y quien participó en el “Plan de Ayutla” y combatió a los conservadores en la huasteca y posteriormente al mejor ejército del mundo.

Los episodios de la guerra de Reforma y la intervención francesa iniciaron el 9 de julio de 1862 cuando los conservadores Llorente y José María Prieto, desembarcaron en el pailebot “Paquete de Tampico” en el barrio de la rivera de Tuxpan, logrando tomar la plaza, retirándose sus 40 defensores republicanos, quienes serían reforzados más tarde por las fuerzas juaristas de Tamiahua, Temapache y Tihuatlán, para recuperar Tuxpan la madrugada del 16 del mismo mes, logrando escapar el conservador Llorente.

Para el 21 de noviembre del mismo año las fuerzas francesas primeramente al mando de Jurien de la Graviere desembarcaron en el río Pánuco y ocuparon Tampico, este puerto fue sitiado por Desiderio Pavón, Carbajal y Mascareñas, pero la falta de abastecimientos los obligó a retirarse, en ese momento los franceses tenían el control de los puertos del Golfo de México, pues se habían hecho nuevamente del control de Tuxpan. Pavón, Mascareñas y Jáuregui se habían retirado para pertrecharse, pero el historiador Joaquín Meade consigna que Desiderio Pavón se levantó de nuevo en armas recuperando Tuxpan, apoyado por José María Carbajal, tomando también Temapache, ante el avance de las fuerzas liberales,  el carnicero Dupin salió de Tampico el 11 de abril con su legión extranjera con 140 soldados de infantería, 125 de caballería y 20 artilleros con cañones de montaña para apoyar el retorno de Llorente a su esbirro a Tuxpan, lo consumó el día 18 de ese mes.

Para el 13 de abril Dupin ocupó Ozuluama y después salió para Temapache en auxilio de Llorente pasando por Tantima y Chinampa, donde los generales Desiderio Pavón y José María Carbajal los confrontaron sin éxito, más tarde desde Tamiahua el general francés ex combatiente de Argelia mandó una amenaza a las autoridades y pueblo de Ozuluama en la que señaló que si no le entregaban cuando retornara a esa plaza 50 fusiles y mulas por agraviar a sus soldados, sus habitantes y las haciendas circunvecinas, advirtió que si no cumplían,  Ozuluama quedaría borrada o exterminada por completo de la geografía del imperio, como los lugareños no cumplieron la población fue arrasada, de ahí el legendario francés Dupin arribó a Pánuco, obligando a los vecinos a firmar por la fuerza un acta de adhesión al imperio y en mayo nombró también a un jefe imperialista en Tantoyuca.

La secretaría privada de Maximiliano explicó en sus memorias publicadas en Europa:

“En las tropas encargadas de reclutar así los votos en favor del imperio, había, lo que sucedía casi siempre, otra localidad que les era imposible ocupar sin debilitarse a sí mismas, empezaban por entablar negociaciones con las autoridades republicanas y, si no querían estas últimas permitir que los sobornasen, procuraban solevantar a los habitantes y acababan haciéndoles amenazas de la especie de aquellas que veremos dirigir a las poblaciones de Ozuluama y de Pánuco por el coronel Dupin.

Este modo, se esperaba que, en breve, nadie podría protestar contra el imperio, porque las poblaciones que se atrevieran a hacerlo, debían desaparecer por el hierro o por el incendio.” Explicó la atrocidad.

Entre octubre y noviembre de 1863 el general Desiderio Pavón derrotó en Ozuluama a 114 imperialistas, para ello ocurrían ya enfrentamientos de la guerrilla mexicana en los poblados de la sierra de Chicontepec como en el caso de Ixhuatlán de Madero y Huayacocotla. Para 1864 los enfrentamientos ocurrían en las distintas municipalidades del norte de Veracruz, entre la legión extranjera que apoyaba la posición de Maximiliano como Emperador y los republicanos liberales leales a Benito Juárez como lo detalla L´Estaffette.

Para julio el temible general francés después se dirigió para Tempoal y Huejutla hasta ahí llegaría la suerte de Dupin, ya que los republicanos recuperarían las principales plazas.

Para el 29 de junio de 1866 el batallón huasteco a las órdenes de Desiderio Pavón y el coronel Mascareñas tras un encarnizado combate, recuperaron Pánuco, Pueblo Viejo y Ozuluama. El 1 de agosto los republicanos atacaron Tampico, firmando los franceses la rendición o capitulación una semana después, de ahí Pavón y los juaristas recuperarían finalmente el puerto de Tuxpan, en donde permanecía atracado todavía un buque de guerra francés.

En “La Intervención Francesa en México” de Lefebvre se documenta:

“Las tropas francesas cruzaban, es verdad, el país insurrecto; pero si la insurrección se hacía a un lado, dejando el tránsito libre, se cerraba tras ellas y el invasor solo era dueño del suelo que pisaba. Al fin, no pudo Bazaine mantener su acción militar demasiado lejos sobre todo después de la derrota de Mejía, la ocupación de Matamoros y la pérdida de Tampico, que, recobrada momentáneamente por la contraguerrilla francesa a las órdenes de Langlois, cayó definitivamente, por la capitalización del jefe francés, en poder del general republicano Pavón.”

Los franceses y su legión extranjera habían sido derrotados en las principales plazas de la huasteca y el propio consejo de guerra que fusiló a Maximiliano, Miramón y Mejía, acabando con el sueño imperialista de Napoleón y de los traidores conservadores fue dirigido por un general de esta misma región, Platón Sánchez a quien en su honor su localidad de origen lleva su nombre.

Desiderio Pavón llegó a ser presidente municipal de Pánuco y gobernador de Tamaulipas, hoy la plaza principal de su ciudad natal y una escuela primaria, lleva su nombre en su honor.

La Batalla de Tampico

El 19 de enero de 1863 durante la intervención francesa, el comandante del ejército imperialista Francisco Aquiles Bazaine, envió parte de su ejército al sur de Veracruz con el objeto de alejar las guerrillas republicanas del camino de Orizaba, donde llegaría Maximiliano y Carlota, las tropas extranjeras habían negociado con comerciantes conservadores la mayoría de origen europeo la entrega de mil mulas en Tampico a cambio de que los franceses ocuparan este puerto, para lo cual envió al almirante Juan Pedro Jurien de la Graviere en una expedición compuesta por 10 buques desembarcando en Tampico el 22 de noviembre de 1862.

El general republicano Desiderio Pavón decidió replegarse por falta de suministros, poniéndose de acuerdo con el general José de la Garza para hostilizar a los franceses y así en el escenario de 1863 las embarcaciones francesas fueron alcanzadas por la artillería mexicana dirigida por Desiderio Pavón, realizándose una persecución contra las tropas francesas, capturándose gran cantidad de soldados y marineros enemigos, esta expedición terminó para los franceses como una derrota, perdieron embarcaciones, cargamento y milicianos. Fue una muestra de la resistencia que vendría después en la huasteca y en el país de los republicanos juaristas contra la intervención francesa, que terminó oficialmente en el cerro de las campanas. 

La ocupación de Tampico y Tuxpan por los liberales significó la interrupción de las comunicaciones para los franceses acantonados en Monterrey y San Luis, resultando  el preámbulo del derrumbamiento del despotismo del imperio francés en México que proyectaba que su incursión por el país y en especial por esta región huasteca iba a ser una marcha triunfal, la que ni con las mejores armas y el ejército más experimentado como los mercenarios de “la legión extranjera” pudieron lograr, elevándose la figura de los héroes republicanos que encabezados por el general Desiderio Pavón defendieron la dignidad del pueblo mexicano en esta importante y estratégica región de México.

El triunfo de la causa de Benito Juárez y de México en la huasteca veracruzana no fue fácil, lo que proyecta a un más la heroicidad de personajes como el general Desiderio Pavón.

La revista francesa “Revue des Deux-Mondes” bajo el título de “La contraguerilla francesa en México” destacó las atrocidades cometidas por los intervencionistas franceses en nuestro país encabezados por Dupin: “bajo el pretexto de que los mexicanos defendían su independencia y su libertad de la misma manera que nuestros padres en 1792 y 1793 defendieron nuestra independencia y nuestra libertad, eran unos bandidos fuera de todas las leyes que protegen a los ciudadanos en los países civilizados, se les hacia la caza como si fueran fieras, se incendiaban sus pueblos, sus habitaciones, como si fueran guaridas; se les fusilaba o ahorcaba sin forma ninguna de juicio; se trataba a sus mujeres como a las hembras de los animales salvajes.

La heroicidad de la huasteca veracruzana, de sus habitantes, de sus baluartes como el hijo distinguido de Pánuco, Veracruz, Desiderio Pavón, pero también como el coronel Mascareñas y otros más, contribuyó en los momentos en los que se definía el futuro de la patria, a la salvaguarda de la libertad y de nuestra independencia, a la proyección de los valores nacionales y del pensamiento del ilustre hombre de Guelatao, el Benemérito de las Américas, Benito Juárez García, cuya presencia histórica cobra vigencia al cumplirse los 500 años de la constitución del primer Ayuntamiento de Pánuco, cuna de liberales y héroes como Desiderio Pavón.

La resistencia a la intervención francesa, a la acción criminal de “la legión extranjera” que trajeron a los conservadores, los traidores a la patria y Maximiliano muestra el carácter de los huastecos y los veracruzanos, comprometidos siempre con las mejores causas de México, en favor siempre de la dignidad del pueblo, de su plena libertad y la verdadera independencia de México, a 500 años de la integración del segundo Ayuntamiento de América, rendimos honor al héroe de Pánuco, Desiderio Pavón y a los pueblos de la huasteca que secundaron su lucha contra la principal potencia militar del mundo y uno de los criminales de guerra más abominables de la historia como el carnicero Dupin.


Bibliografía.

  • “Huasteca Veracruzana”. Joaquín Meade.
  • “Tamiahua, una historia huasteca”. José Luis Melgarejo Vivanco.
  • “El Jagüey de las Ruinas”. Sara García Iglesias.
  • “Historia de la Intervención Francesa en México”. Documentos oficiales de la Secretaría Privada de Maximiliano. E. Lefevre.
  • “Pánuco, su fundación y sus orígenes”. Efrén Pazzi Mezquida.
  • Revista francesa “Revue des Deux-Mondes”.
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