El río de Tuxpan fue inmortalizado en el lienzo a manera de los reyes o soberanos pintados por célebres artistas. El río como largo brazo con musculatura sin cubierta de la piel se apodera de la llanura y va en busca del mar cuyas aguas forman espirales que representan el constante ir y venir de las olas, el movimiento sin fin de la inmensidad oceánica. Del artista se desconoce el nombre porque le fue suficiente cumplir con su cometido de reproducir, de manera clara, la historia del pueblo cuyo emblema es el conejo que se mira al inicio del camino que sale de la margen derecha del río. La tela se pintó pocos años antes de la Conquista y esto se comprueba por el dibujo de un cuadrado que encierra la fecha representada por trece círculos en torno de un cuchillo de pedernal equivalente a 1492, año del avance de Europa hacia el occidente que repercutiría pronto en estas misma provincia que, en esos días estaba siendo sometida por el poderío azteca; y el testimonio pintado quedaría guardado en ignota ranchería de la comarca hasta que llegara el instante de su descubrimiento que ocurrió en 1956, año en que supimos de su existencia junto con otros cinco lienzos que forman parte de la misma historia.

Los documentos pictográficos se actualmente en custodia del Instituto de Antropología de la Universidad Veracruzana y algunas copias se han distribuido para el museo de la ciudad de Tuxpan y para el palacio municipal de Tihuatlán en cuya jurisdicción se conservan las telas en el altar de una choza porque la comunidad de Las Lomas siempre presintió su carácter sagrado más que histórico. Telas reproducidas en el libro “Los Lienzos de Tuxpan” publicado en 1970 en la ciudad de México con fotografías de Manuel Álvarez Bravo e interpretaciones del maestro Melgarejo Vivanco. La edición se logró gracias al apoyo del licenciado Jesús Reyes Heroles, entonces director de Petróleos Mexicanos. Su nombre no aparece, rima con el anonimato de los ejecutores de los lienzos. De los seis lienzos cuatro son copias de un prehispánico, de carácter regional que delimita el territorio. El sexto lienzo viene a ser el primero porque es el básico y en sus dibujos prehispánicos relata la conquista azteca, la del sometimiento, su descripción la iniciamos en el primer párrafo de este artículo.

El artista buscó la armonía, pues el lienzo muestra como almácigo al mar que sostiene las gruesas raíces de dos ríos dibujados a los lados derecho e izquierdo, como jabas de una puerta, quedando como dintel el vacío que más bien es profundidad vuelta hacia el occidente. La parte media del lienzo la ocupa el trazo de un camino transversal que se bifurca como horqueta, bifurcación que también ostenta el río que recibe a su congénere Vinazco. A la izquierda, la corriente ondulante muestra en su desembocadura la efigie de la diosa de la sal precisamente sobre la isleta inmediata al término de este rio Cazones. Las riberas se adornan con conchas y cara coles, motivos que también lucen en la extensa playa del mar. Las conchas y los caracoles coronan las puntas de los músculos fluviales y de las espirales del mar. Donde el río Tuxpan se una al mar, el mar remata en cuatro brazos cuyas terminales son caracoles.

El mar situado en la base ilustra la orientación acostumbra por la mente prehispánica aun destellaste en pequeños poblados donde he oído que se refieren al poniente diciendo “para arriba” y el lado contrario “para abajo”. En consecuencia, en nuestro mapa prehispánico el lado derecho viene a ser el norte y el izquierdo al sur.

Entremos a la descripción de la margen derecha del río Tuxpan parte un camino cuyo impulso lo establecen las pisadas que avanzan; camino que se bifurca en dos ramas que cruzan el rio Cazones; una rama sigue casi la misma dirección horizontal y cierra con el topónimo de un roedor que se identifica con una tuza, mientras que la otra rama tuerce hacia abajo, hacia el conejo de trazo magistral que mira hacia el rumbo de las pisadas que llevan precisamente al extremo donde está la tuza encima de un cerro, representación de Tuzapan, antiguo centro ceremonial cuyos templos están cubiertos por las lianas, en las inmediaciones de Poza Rica.

Detalles de mural de Teodoro Cano sobre los Lienzos y la cultura huasteca

Si de Tuzapan se regresa llegamos al punto de bifurcación del camino. Arriba de esta I griega pintóse un círculo relleno de puntos que representan un arenal que se ha identificado con el actual Tierra Blanca, al borde de la carretera de Poza Rica a Tuxpan. A un lado del arenal un individuo sentado en cuclillas cubierto con maxtle, empuña una bandera, se mantiene a espaldas do otro que carece de algún motivo que permita identificarlo. La diferencia entre ambos radica en que el sometido tiene en torno de la cabeza una cinta en tanto que el abanderado carece de adornar en la cabellera. Es característico que ambos tiene la mano derecha vuelta en dirección al conejo o sea el poblado Tochpan.

Tochpan reconocible por el roedor que tiene atrás de su sentadera, como si fuese su asiento. A su espalda so encuentra el señor coronado por una cabeza de águila, y de cuya boca brotan vírgulas, las órdenes del sojuzgador de cuya oreja alargada cuelga un largo objeto que cubre la espalda. La cabeza de ambos la rodea una cinta y sus manos derechas están vueltas hacia el sitio del conejo. Indudablemente que esta pareja representa el sometimiento, la conquista que sufrió el poblado en el año de 1492 cuando la irrupción azteca. Aunque el auto de “Los Lienzos de Tuxpan” identifica al sojuzgate como Cozcacuahtli, lo considero como representa del poderío azteca, tenochea, que inaugura el distrito tributario con cabecera en Tuxpan.

Detalles de mural de Teodoro Cano sobre los Lienzos y la cultura huasteca

Cabe pensar que el poblado era huasteco y se llamaba Tabuco, nombre que cambio por el de Tochpan. No debe olvidarse que la palabra Tabuco tiene el prefijo que significa lugar, a semejanza de otros locativos huastecos como Tamiahua, Tancoco, Tantima. Pudo suceder que el mismo poblado mantuviese dos nombres al unísono y al cambiar la situación política se mantuvo el nombre Tabuco en la margen derecha y el otro nombre, Tuxpan, pasó a la rivera izquierda. En la feria de las conjeturas, danzan las hipótesis, a ver cuál encaja. Por lo pronto hemos marcado los antecedentes de Tabuco.

Revista Praxis/primera época/marzo de 1996.

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