“Me construí con preguntas, muchas muy tontas”: Poniatowska

La escritora y periodista Elena Poniatowska recibió ayer un homenaje en la Feria Internacional del Libro de Coyoacán y la presea Frida Kahlo, otorgada por la alcaldía. Comentó que conocer a México y el mundo se lo debe al periodismo y a esas preguntas, pues antes de dedicarse a esta disciplina estudió en una escuela religiosa y todo el día rezaba e iba a misa. La premio Cervantes 2013 expuso: si alguno quiere ser escritor tiene que ir a la cárcel. Los presos están ansiosos de contar sus historias.

La escritora y periodista Elena Poniatowska recibió ayer un homenaje en la Feria Internacional del Libro en Coyoacán (Filco), donde dijo: Me fui construyendo con base en preguntas, muchas de ellas muy tontas, pero continué, y si insistes acabas aprendiendo.

La premio Cervantes 2013 reforzó: Conocer el mundo y a México se lo debo todo al periodismo y a esas preguntas, pues antes de dedicarse a esta disciplina estudió en una escuela religiosa y todo el día rezaba e iba a misa.

En el lugar, la escritora recibió la Presea Frida Kahlo, otorgada por la alcaldía Coyoacán.

El periodista Javier Aranda, que entabló una charla con la narradora, afirmó que las interrogantes que ha hecho Poniatowska no son tontas, sino que tienen una gran profundidad y hacen que el entrevistado diga cosas muy importantes.

La autora de La noche de Tlatelolco matizó que en el periodismo hay mucha zozobra: es un veneno y una pasión.

Durante el último día de la Filco, la autora, quien el mes pasado cumplió 92 años, aconsejó: Si alguno de ustedes quiere ser escritor, tiene que ir a la cárcel. Los presos están ansiosos de contar su prodigiosa vida de verdades, su prodigiosa vida de mentiras; ellos quieren un oído, que los escuchen.

Poniatowska refirió que en su época no era fácil entrar a la cárcel, aunque un general que dirigía Lecumberri y le tuvo simpatía porque yo cargaba una grabadora que hasta me alargó el brazo.

La reconocida con la Medalla Belisario Domínguez el año pasado contó que fue una lección extraordinaria entrar al mundo carcelario en los años 60 porque tenía valores que son admirables: de solidaridad, afecto y amor a México. Ahí aprendí un montonal de cosas que agradezco muchísimo.

Ya enfilada en las memorias en ese penal, recordó cuando conoció al líder oaxaqueño Demetrio Vallejo, que logró paralizar a todo el país y era muy mujeriego. Pero es cosa buena, añadió con jovialidad y una sonrisa que provocó una ola de carcajadas entre el público.

En pos de estas historias se reunieron unas 300 personas, excediendo la capacidad del Foro Jorge Ibargüengoitia y, en los márgenes, bajo el sol, escuchaban admirados las palabras de Poniatowska.

Enseguida recordó a su colega Cristina Pacheco, quien falleció en diciembre pasado. Los concurrentes recibieron la mención con un aplauso en honor de quien Poniatowska definió como “una gran periodista que trabajó en La Jornada, el periódico que todos amamos”.

En un ambiente caluroso, Poniatowska, vestida de blanco, contó anécdotas de multitud de personajes relevantes en la historia cultural y social de México, a quienes bocetó con algunas sencillas frases y que permitían atisbar esa profundidad de seres, como el narrador Edmundo Valadés, el ilustrador Alberto Beltrán, los pintores Diego Rivera, José Clemente Orozco, el cineasta Luis Buñuel, los escritores Carlos Fuentes, José Emilio Pacheco, Carlos Monsiváis, Fernando Benítez y la vedete Tongolele.

Javier Aranda recordó que entre los archivos que ha recopilado Elena Poniatowska se puede acceder a una historia de la mujer en México a través de artistas, luchadoras sociales y mujeres comunes que le tocan el pulso diario a las cosas.

El periodista Pablo Espinosa, jefe de la sección de Cultura de La Jornada, sostuvo: ¿Quiere usted saber qué es una buena entrevista? Lea a Poniatowska. A través de varias anécdotas sobre su entrega al periodismo y genio, la caracterizó como ejemplar y enorme.

Concluyó: Elena, Elenísima, por todo lo que eres y todo lo que haces y todo lo que estás por hacer, te queremos tanto, Elena.

Al concluir el homenaje, la autora de La piel del cielo bajó del escenario y partió plaza: un espectáculo de mimos y payasos que obstruía su salida del jardín Hidalgo fue suspendido y los artistas callejeros destacaron que quien salía es la gran escritora Elena Poniatowska, anunció el comediante como despedida la tarde de alyer.

Momentos después se clausuró la tercera edición de la Filco, donde se ofrecieron 80 mil ejemplares y la visita de 200 mil personas. A las cifras preliminares difundidas este domingo por Gerardo Valenzuela Nava, director general y fundador de la feria, se agregó que los talleres gratuitos atendieron a 10 mil asistentes.

Publicado originalmente en: La Jornada

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