Del estante | ¿Por qué Diego Rivera dejó inconcluso el mural del Estadio Olímpico de CU?

En el libro “UNAM: 100 años de muralismo”, se cuenta la historia de la creación fallida de la obra monumental “La Universidad, la familia y el deporte en México”

El mural que se muestra majestuoso sobre uno de los muros del Estadio Olímpico de Ciudad Universitaria en realidad es una obra que Diego Rivera nunca terminó. Bajo el nombre “La Universidad, la familia y el deporte en México”, aquel proyecto fue pensado por el artista como un largo mural en altorrelieve o “esculto-pintura” que rodearía por completo el recinto deportivo diseñado por el arquitecto Augusto Pérez Palacios, en 1952.

Al mirar los dibujos preparatorios, pertenecientes al Archivo de Arquitectos Mexicanos de Facultad de Arquitectura, reproducidos en el libro “UNAM: 100 años de muralismo”, publicado por la Universidad Nacional Autónoma de México, no queda más que sorprenderse por la magnitud del mural planeado por Rivera, en el que deseaba representar la belleza del cuerpo humano en movimiento, a través del deporte moderno, pero también de los pueblos mesoamericanos.

Pero, ¿por qué Diego Rivera no concluyó ese portentoso proyecto? Lo que se suele decir es que el pintor no pudo continuarlo por encontrarse, a sus 66 años, muy delicado de salud a causa del cáncer que se le había diagnosticado. Sin embargo, según cuenta el especialista en Historia del Arte Daniel Vargas Parra, en el mismo libro, esto no fue así, ya que Rivera se encontraba bastante bien de salud y, más bien, hubo “cuestiones administrativas y políticas”, como dijo en algún momento el pintor.

Vargas Parra señala que lo que verdaderamente sucedió es que Rivera tuvo “diferencias teóricas y prácticas irreconciliables” con los arquitectos Mario Pani y Enrique del Moral, quienes estaban al mando de la Dirección General de Obras de Ciudad Universitaria, luego de que arquitectos reconocidos, como Frank Lloyd Wright y Walter Gropius, hablaron bien de la integración plástica del estadio, mientras que criticaron otros proyectos como la Torre de Rectoría y la Facultad de Filosofía y Letras.

Enrique del Moral argumentaba que la integración plástica de Rivera era una “intromisión” que “rompía la armonía propia del estadio”; mientras que Rivera criticaba las obras de estilo internacional que se estaban construyendo en Ciudad Universitaria. Esto, según cuenta Vargas, alargó el proyecto por dos años y decreció sus recursos. Al final Diego Rivera se fue cansando de la situación y un buen día, cuando las autoridades universitarias acusaron que un trabajador había robado material de construcción, abandonó por completo la continuidad de su mural.

Contenido obtenido de: El Sol de México

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