“Primetime” La película que podría darle el Oscar a Robert Pattinson

Una película que hay que ver, aunque tengamos antecedentes extraordinarios de este tipo de historias -y que debieron haber servido de advertencia al comportamiento de Hansen-, centradas en el poder casi pornográfico del dolor transmitido en pantalla, véase, por ejemplo, el clásico contemporáneo "Network" (1976),

Entre los youtuberos Chris Hansen es una especie de dios de la video-realidad. Su fama se debe a un formato muy especial que consistía en dar caza a depredadores sexuales a través de un operativo encubierto. El programa, titulado To Catch a Predator (2004-2007), se convirtió rápidamente en una serie de culto. De hecho, a Hansen se le atribuye la paternidad de este tipo de programas. En 2020, siguiendo el mismo tono, cofundó TrueBlu, una web serie basada en el True Crime, género policial muchas veces criticado por su sensacionalismo y del cual, en el terreno literario, tenemos ejemplos de revistas como True Detective (1924), dentro del pulp más vulgar y de innegable influencia en el género negro, hasta el brillante, influyente y escandalosamente célebre ensayo Del asesinato como una de las bellas artes (1827), de Thomas de Quincey, que ya en su tiempo criticaba, irónicamente, la visión del “público” que leía sobre asesinatos o atestiguaba las ejecuciones de los culpables movidos por lo mórbido y que pasaron, en el Siglo XXI, al terreno del pódcast y su búsqueda de vistas.

True Detective 2014

A raíz de una entrevista con Lance Oppenheim, acérrimo fan de Hansen y Streamer él mismo, en la cual, vía webcam este le mostrara fragmentos de su trabajo, la mente inquieta de Oppenheim explotó y a partir de ese momento se decidió dirigir una película sobre Hansen. Así surgió Primetime, a la cual Oppenheim denomina como la primera posible “película inspirada en un “cameo de video”, según una nota enviada a través de A24:

“En marzo de 2024, mucho antes de que recibiera el brillante guion de Ajon Singh, mi esposa, Abbey, sabiendo que yo era fan de To Catch a Predator, me compró un cameo de Chris Hansen. En el vídeo, me felicitó por el estreno de mi documental SPERMWORLD, me pidió que “tomara asiento” y luego procedió a presentarme sus nuevas series autoproducidas, todas disponibles exclusivamente en su cadena de streaming de crímenes, TruBlu.

“Fue el regalo más desconcertante que había recibido nunca. De niño, Hansen me parecía un ser mitológico, un gran maestro en la arquitectura de la realidad que dominaba cada habitación en la que entraba. Su programa colapsó la ficción y la realidad de una manera que nada más en la televisión hacía: depredadores reales actuando por impulsos reales y horribles, llevados a un mundo de actores, casas falsas y cámaras ocultas, con Hansen como maestro de ceremonias. Y ahora aquí estaba, diciéndome su frase más famosa, a petición, por 40 dólares (¡ahora 140 dólares!). El periodista luchador que veía de pequeño se había convertido en un artista completamente consciente de sí mismo.

“Me obsesioné con su página de Cameo. (…) El trabajo serio que había hecho se había absorbido en una extraña y performativa versión de sí mismo. Un hombre se había convertido en un meme. Una persona se había convertido en una persona. Estos vídeos cristalizaron toda la idea de una película para mí, y esa tensión era en lo que sabía que quería vivir”.

Tras algunas charlas con Robert Pattinson, que no sólo interpretaría a Hansen, sino que fungiría como productor, la película comenzó a cristalizarse. La historia explora el vertiginoso ascenso de To Catch a Predator, y cómo la búsqueda desmedida de audiencia, poder y reconocimiento corporativo transforma a Hansen, que pasa de ser un periodista de investigación a convertirse en el personaje narcisista y escrupuloso de su propia creación. Algo que cualquier creador de contenido atraviesa en alguna etapa de su vida, ahora lo sabemos.

La trama también se enfoca particularmente en la presión sobre otros implicados en el programa, como la moralmente ambivalente productora Andie Bender (Merritt Wever) y el actor que interpreta el señuelo online, reflejando el impacto de deshumanizar el dolor y el crimen para convertirlos en un espectáculo masivo de humillación televisada. ¿Les suena a pornomiseria? Un subgénero nacido en la calle y emparentado, en efecto, con la creación de Hansen.

Con Primetime, Oppenheim debuta en el cine de forma brillante, sin mencionar que el papel de Robert Pattinson, como Hansen, ha llamado la atención de la crítica, al grado de barajarse su nombre para un posible Oscar, en una de las producciones de la vanguardista A24, que también la distribuye. La película se estrenó en la competición principal del 83.º Festival Internacional de Cine de Venecia el 5 de septiembre de 2026 y tiene, este 25 de septiembre, su estreno en salas de los Estados Unidos.

Una película que hay que ver, aunque tengamos antecedentes extraordinarios de este tipo de historias -y que debieron haber servido de advertencia al comportamiento de Hansen-, centradas en el poder casi pornográfico del dolor transmitido en pantalla, véase, por ejemplo, el clásico contemporáneo “Network” (1976), la poderosa película de Sidney Lumet -que previó los Reality Shows de las décadas siguientes- y que exploraba la responsabilidad que deberían tener los ejecutivos de la T.V. a través del escándalo de Howard Beale (Peter Finch, en una actuación que le otorgó un primer Oscar póstumo), presentador televisivo que ha sido despedido, y que amenaza con suicidarse durante la hora de máxima audiencia, mientras los productores observan y graban de forma inmoral el paranoide declive de uno de los suyos, lo que aumenta, inevitablemente, la audiencia de la cadena televisiva, por ser este un tema que no ha hecho sino acrecentarse en la era de YouTube y la Web T.V.

Pedro Paunero
Pedro Paunero
Novelista, cuentista, ensayista y crítico de cine, nacido en Tuxpan, Veracruz, México, en 1973. Tiene una licenciatura en biología terrestre. Su trabajo se ha publicado en México, Argentina, Colombia, Venezuela, España y Francia. Algunas de sus publicaciones figuran en: Tecknochtitlán: 30 visiones de la Ciencia-ficción Mexicana, antología de Federico Schaffler (Edo. de Tamaulipas, 2014); en la antología Futuros por cruzar: Cuentos de ciencia ficción de la frontera México-Estados Unidos (New Borders / Nuevas Fronteras nº 2, Universidad Autónoma de Baja California y University of Colorado, Colorado Springs, 2014) del antologador Gabriel Trujillo Muñoz; un ensayo sobre el teatro del Grand Guignol en Dos Amantes Furtivos, Cine y Teatro Mexicanos, libro coordinado por el investigador y director de cine Hugo Lara (Editorial Paralelo 21, 2015), la novela Weird Western y Steampunk Señor de las máscaras y la novela de terror post apocalíptica Una cierta hecatombe (Camelot América, 2018 y 2019). Fue nominado al Premio Ignotus 2015, de la Asociación Española de Fantasía, Ciencia Ficción y Terror(AEFCFT), por su cuento El paisaje desde el parapeto; ha ganado dos veces el premio Tirant lo Blanc por parte del Orfeó Catalán de la Cd. de México y el premio Miguel Barnet que otorga por la Facultad de Letras Españolas de la Universidad Veracruzana. Socio de Periodistas Iberoamericanos de Cine (PIC), con sede en España y Votante extranjero de los Golden Globe Awards, de Hollywood desde 2022.

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