El pasado 31 de octubre de 2026, la Casa de Cultura de Túxpam, Veracruz, fue el escenario de un emotivo reencuentro generacional y un merecido tributo a uno de los máximos exponentes de las letras mexicanas contemporáneas: el poeta y traductor José Luis Rivas Vélez. Organizado por Carolina Romo Lávoignet y Eduardo González Sánchez.

De la vocación médica a la revolución de la poesía
Durante la charla íntima, Rivas Vélez compartió anécdotas entrañables de su juventud. Recordó cómo estuvo a punto de estudiar medicina en el puerto de Veracruz junto a su gran amigo Paco Pancardo; sin embargo, las palabras certeras de Óscar Méndez Gómez lo hicieron reflexionar sobre su verdadera vocación al advertirle sobre su sensibilidad ante la sangre y su inagotable tesón en la lectura y la escritura.
Este punto de inflexión lo llevó a las aulas de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) en plena efervescencia post-1968. En ese entorno vibrante —rodeado de figuras magistrales como Don Luis Villoro y Don Ramón Xirau, y abrevando del ambiente intelectual de la época— encontró el cauce definitivo para su pluma.
La voz de Tuxpan en el horizonte universal

Al adentrarse en la poesía, Rivas tomó una decisión estética fundamental: rechazar el culteranismo imperante para incorporar el habla cotidiana, el pulso y las vivencias de su clan familiar en Tuxpan. Así nació su ópera prima, Tierra Nativa, obra con la cual obtuvo el prestigioso Premio Carlos Pellicer para obra publicada, además de cosechar múltiples reseñas favorables que cimentaron su prestigio literario.
A lo largo de su prolífica carrera, el bardo tuxpeño ha sido galardonado con reconocimientos de la más alta envergadura nacional, entre los que destacan:
- El Premio Nacional de Poesía Aguascalientes por La transparencia del deseo.
- El Premio Javier Villaurrutia por su monumental traducción de la obra poética de T.S. Eliot.
- La Medalla Gonzalo Aguirre Beltrán, en reconocimiento a sus traducciones de poetas del Caribe.
- El Premio Ramón López Velarde por su libro Río.
Durante el encuentro, Rivas Vélez compartió con emoción un anuncio trascendental para las letras veracruzanas: recibirá la prestigiosa Medalla Bellas Artes de Literatura en el Palacio de Bellas Artes, un reconocimiento que corona una trayectoria consagrada al rigor estético, la traducción y la fidelidad a sus raíces.

Un puente invisible con el Caribe
Uno de los momentos más reveladores de la tarde fue cuando el poeta profundizó en su fascinación por traducir a grandes autores antillanos como Saint-John Perse (nacido en Guadalupe), Derek Walcott (de Santa Lucía) y Aimé Césaire (de Martinica). Lejos de ser una elección fortuita, Rivas descubrió recientemente un lazo profundo en su propia genealogía: la historia de su abuelo paterno, un artífice y platero de origen haitiano llegado a tierras mexicanas. Este hallazgo esclareció el impulso inconsciente que lo ha llevado a sintonizar su voz poética con el ritmo insular del Caribe.
Entre los asistentes y personalidades presentes en este significativo acto destacó el Médico Veterinario Zootecnista Alejandro Alarcón, Presidente Suplente de Daniel Cortina, quien acompañó y presenció este homenaje dedicado a honrar la trayectoria de uno de los hijos más ilustres de Tuxpan.
Propuesta para la memoria colectiva
Asimismo, durante el emotivo encuentro en la Casa de Cultura, el poeta José Luis Rivas compartió un momento cercano con los asistentes al realizar una entrañable sesión en la que obsequio y firmó ejemplares de sus libros, culminando con la cercanía y el afecto que siempre ha mantenido con su comunidad.
