“…La base del Macuiltépec está rodeada de fértiles huertos y praderas; y hacia el sur, a ojo de pájaro, se obtiene una hermosa vista de Xalapa… 1 de noviembre: Este día era la “Festividad de Todos los Santos”, su gran día de fiesta, y la ciudad, por consiguiente, se hallaba atestada con los nativos de las aldeas vecinas, además de su propia multitud vestida de fiesta. Por la mañana, la tropa, precedida como de costumbre por trompetas discordantes, tocando la nunca olvidada y eterna “Marcha de Bravo”, se dirigió a la iglesia y atendió a la Misa; después de la cual un alegre bullicio y confusión reinó por todo el día. Y, contrariamente a la costumbre oficial en las celebraciones religiosas, el cristianismo no fue ultrajado con una procesión de los ídolos locales favoritos.

La plaza del mercado estaba bien surtida y llena de indios, los que, al igual que en la ciudad de México, eran los principales comerciantes; mostraban sus mercancías extendidas sobre esteras al fuerte resplandor del sol. La mejor estación de las frutas ya había pasado, y sin embargo, vi piñas a un medio cada una; también guayabas de varias clases, grandes toronjas de mal sabor, finas naranjas, limas y limones, malas y lanosas manzanas y peras; chirimoyas, uvas, aguacates, zapotes negros, plátanos, bananas, almendras, cocos de Campeche, y la granadilla, una fruta deliciosa en forma de pera que contiene una substancia como la pulpa de la grosella blanca. Las legumbres también eran abundantes, y buenas variedades de calabazas y cidracayotes, de las que el chayote es excelente; chícharos verdes y secos, habas, habichuelas, grandes coles de corazón blanco; la papa común, el camote rojo y amarillo, nabos, zanahorias, gigantes e insípidos rábanos, gran variedad de pimientos de chile y tomates; cebollas, puerros, ajos, perejil, hierbas de olor, frijoles, mazorcas de maíz, tamarindos secos y semillas de calabaza. Unas pocas gentes vendían pescado salado: el robalo, (parecido a nuestro coal-fish o besugo) de Campeche; lisa, una pequeña caplin de Veracruz, huevina (una especie de agua dulce), la librania y el pargo mulato (un pescado largo, oscuro y con pellejo) del lago cercano de San Carlos, cercano a la costa. La carpa seca se hallaba también en el mercado, y no faltaba allí nuestro bacalao de Terranova. Carne seca, en la forma habitual de cordones poco apetitosos, se hallaba en montones por todos lados, y la nariz se refrescaba con los vapores de los fogones de una hilera de ajetreadas ancianas que surtían de revoltijos a la hambrienta multitud.

En la sección opuesta a la culinaria había otras, exhibiendo filas de grandes vasos llenos hasta el borde de pulque, horchata, licores y tepache (un compuesto insípido hecho del jugo de la piña mezclado con agua y “panela”: el azúcar morena más áspera del país. Junto a estos refrescos había otro, procurado diariamente por hombres que lo acarreaban por las calles en grandes tinas de lámina. Éste era el más exquisito helado de leche y de limón, para el que se trae la nieve de Perote al principio del año, y del volcán de Orizaba en el otoño.
A un lado del mercado se hallaba colocada una doble hilera de puestos temporales, para la venta de velas blancas y de colores de fantasía, que se vendían muy bien entre todos los buenos os cristianos que deseaban honrar el día de Todos los Santos con una iluminación después de la caída de la noche. Pequeñas mesas con pulcros manteles blancos que exhibían sabrosa confitería se colocaban en las esquinas de las calles y daban un lindo aspecto, con pequeñas banderitas de papel de alegres colores meciéndose sobre los perros, corderos, e indescriptibles figuras de azúcar, que se hallaban siempre rodeadas de grupos de niños que las miraban boquiabiertos. Xalapa es realmente celebrada por sus dulces. Pero a pesar de esta fama, conservan las frutas con tal abundancia de azúcar gruesa, que todas las confituras tienen exactamente el mismo sabor.

A un lado de la plaza del mercado hay un pequeño y sucio portal, donde se venden toda clase de juguetes y chucherías. Ahí compré un peine de bambú de dientes pequeños por cuatro reales, que ha sido traído a través del país desde Acapulco, adonde llegó procedente de China; había varios de éstos a la venta, y son muy estimados por los campesinos. También dí con un surtido de otro artículo, llamado “tierra dulce” que comen las mujeres, ignoro por qué y para qué, no lo supe. Está formado de un tipo de arcilla amasada en pequeñas tortas o figuras de animales con un tipo de cera que exudan los árboles de zapote (*el chicle). Compré algunos de estos artículos que son muy apreciados porque la arcilla de que están compuestos ha sido sacada del lugar donde Nuestra Señora de Guadalupe se apareció tan milagrosamente al indio Juan Diego. Los pobres indios, que simplemente la adoran por ser la única santa que se ha dignado mostrarse a unos de su raza, comen a menudo la sagrada tierra, sin mezclar, en ese lugar; y frecuentemente mezclan un puño de la misma con agua, a la que beben como un remedio soberano contra todas las enfermedades.
Carne, pollo y animales de caza de una clase muy inferior, se venden en una plaza de regular construcción a poca distancia del otro mercado, encerrada en bajas paredes, con asientos, y con una construcción en forma de obelisco en el centro. (Continuará)
