El primero de enero del 2021, la comunidad de Hidalgo Amajac, municipio de Álamo Temapache en Veracruz, saltó al reconocimiento público nacional e internacional gracias al descubrimiento de una singular escultura antropomorfa femenina. Aunque hacía tiempo Don César Cabrera se había percatado de la existencia de una gran piedra plana que se encontraba en su parcela, fue hasta entonces que, ayudado por su compadre Alejandro Céspedes y varios familiares, pudieron mover y dar vuelta para dejar a la luz la imagen de la ahora conocida como la joven gobernante de Hidalgo Amajac.

La escultura (figura 1)

La imagen de una mujer joven de pie, fue labrada en un bloque de arenisca de gran calidad, el personaje mide 1.55 m desde la parte superior de su tocado hasta los pies, mientras que la espiga – la parte del mismo bloque que se enterraba y daba soporte para mantenerla erguida-, mide 45 cm, un alto total de 2 m. Su ancho máximo es de 60 cm y 25 cm de espesor en promedio.

Su característica principal es un alto y vistoso tocado o adorno en la cabeza que enmarca su pequeña cara. Este se compone de una especie de gorro o “casco” en dos planos horizontales que se ciñe a la frente; sobre el plano más bajo se aplicaron cinco círculos concéntricos, posiblemente chalchihuis, considerados piedras de gran valor y simbolismo en la época prehispánica. Sobre el plano superior se presentan, en cada extremo, dos prolongaciones de forma cónica truncada invertida, adornadas por dos grandes círculos. De cada uno de ellos sale un gran mechón (muy probablemente de plumas, pero pudo ser también cabello o ambos) que cae a cada lado hasta la altura del mentón que están sujetas horizontalmente por dos bandas angostas debajo de las dos terceras partes del mechón.

A cada lado del casco, a la altura de la sien, presenta un círculo del cual salen dos tiras largas triangulares que caen hasta debajo de los hombros, también unidas por una angosta banda horizontal próxima al extremo donde se divide cada tira en dos partes; en ambos casos caen junto a sus orejas, las cuales portan orejeras consistentes en dos círculos, uno debajo del otro.

En su pequeña cara resaltan sus cuencas orbitales y se observan los huecos excavados de los ojos abiertos -delimitados por un reborde-, que debieron estar rellenos con materiales que dieran el aspecto de la esclerótica, generalmente simulada con una pequeña placa de concha blanca y el iris con obsidiana. Su nariz es recta y pequeña, así como su boca que se representó abierta (y ahuecada) con las comisuras de los labios hacia abajo. Por su expresión facial, parecería la representación de un cadáver, pero no tiene los ojos cerrados como fueron representados los muertos.

Figura 2. Escultura de personaje con disfraz de Tláloc.

Sus brazos están pegados al torso y sus antebrazos doblados en ángulo recto a la altura del abdomen con sus manos abiertas y penas rozándose.

En una temprana revisión se pensó que el torso de esta joven estaba cubierto por una blusa o camisa de mangas largas con marcados puños; sin embargo, en la época prehispánica no existía esa clase de ropa, por lo tanto, se trata más bien de dos pulseras en los puños. El torso parece estar desnudo y entre sus pequeños pechos cae el adorno central de un collar que porta en el cuello. Tal adorno es un ornamento conocido como oyohualli, en forma de gota, pero en posición horizontal, muy probablemente elaborado en concha, a decir de las representaciones blancas en algunas pictografías y también en los encontrados en excavaciones elaborados en este material.

Este símbolo nos permite ligar a esta mujer a una tradición regional, ya que existen otras esculturas que portan collares similares como el Tláloc de San José, Tuxpan (figura 2) y el personaje más pequeño de la llamada Estela Echániz (figura 3) muy probablemente de Huilocintla, lugar muy cercano a Hidalgo Amajac.

Porta una falda larga o enredo hasta los tobillos que dejan ver sus pies desnudos y dedos. Al centro de la falda cae una faja vertical angosta adornada con tres nudos y cuatro listones, uno abajo del otro.

Figura 3. Estela Echániz, posiblemente procedente de Huilocintla. El personaje menor a la izquierda porta un oyohualli.

A un año del descubrimiento de esta, ahora afamada escultura huasteca, el suceso ha rebasado el ámbito cultural, llegando a permear aspectos sociales, políticos y hasta ideológicos nacionales. Fue una agradable noticia en un momento histórico marcado por la crisis sanitaria ocasionada por la pandemia que aún continúa preocupando a todo el mundo.

Con la modernidad de las redes sociales, fue noticia internacional en pocas semanas. Despertó el interés y la curiosidad por saber quién fue esta mujer en particular y qué representaba.

Entre los comentarios que se escucharon en las múltiples visitas y foros en las que fuimos invitados para comentar los detalles de su descubrimiento y su aún incipiente investigación, hemos escuchado que la gente hubiera preferido que fuera una diosa y no una mujer común; no obstante, la reiteración de que se trata de un personaje femenino de una posición social alta en términos jerárquicos, ha despertado el interés por conocer el papel de las mujeres en general en la sociedad Huasteca Posclásica.

La estructura socio política de la Huasteca y la participación femenina

El documento más usado para referir la organización social y política en la Huasteca es una de las cartas de Fray Nicolás de Paul o Nicolás de Witte escrita el 27 de agosto de 1554. En la tan citada carta que se ha adjudicado a un excelentísimo señor de Meztitlán según algunos autores, -que en realidad, según Cuevas (1913) estaba dirigida a Fray Cristóbal de las Casas, a quien le escribe desde Meztitlán, respondiéndole algunas preguntas, según lo que había vivido desde hacía doce años, tanto en tierras chichimecas de Meztitlán como en la Huasteca, aclarando que esta última era tierra de Pánuco; es decir, era uno de los puntos de población más importantes de la época en la zona cercana a la costa, en contraposición ecológica y geográfica a la sierra.

Ésta nos ofrece un panorama no de cómo era la estructura política, sino más bien, denuncia todos los cambios, que estaban sufrido los indígenas en su organización original, a manos de los españoles encomenderos. Estas atrocidades son comentadas y reprochadas utilizando comparaciones entre las que menciona algunos datos de cómo era la situación antes.

De todo lo descrito, es posible deducir alguna información sobre la organización política original: respondiendo que los tributos que daban a su señor universal en tiempos anteriores (de su infidelidad), inicia aclarando que en Meztitlán si había un señor universal (como en México y Michoacán) pero no había una tributación permanente, solo una o dos veces al año o cuando era necesario.

Esta estructura era diferente a la de sus enemigos (con los que siempre tenía guerra) de la Huasteca, utilizando de manera equivalente la nomenclatura de tierra de Pánuco, caracterizando su situación política como los señoríos de Italia, diciendo que cada lugar estaba por sí, y tenían guerras y alianzas con quien mejor parecía; es decir, tenía gobernantes particulares, lo que comparativamente, les pareció similar a los señoríos europeos, dando el dato de que tenían una gran población de acuerdo a la gran cantidad de edificios antiguos que vieron.

Por este mismo fraile sabemos que la organización social huasteca era diferenciada, se componía de dos estratos totalmente diferenciados, la nomenclatura de los diferentes puestos o clases la proporciona Carlos de Tapia Zenteno (1985). La clase alta estaba compuesta por el gobernante principal o ahjatic, también llamado en las fuentes como “señor” o “señor principal” y era el jefe de la unidad política llamada bichou (bichon o bichom). Debajo de él estaban el resto de los nobles fueron llamados tzalle inic que eran gobernantes menores y los denominados tiacham que, al parecer, fueron una clase guerrera convertida en noble (Gutiérrez, 2003); en oposición, la clase baja estaba compuesta por agricultores o tzixil inic, mercaderes o nujul inic, artesanos o zacum y los sirvientes de los nobles o tzichon.

En cuanto a su organización interna, gracias al visitador Gómez Nieto (1532-1533) (Pérez Zevallos, 2001) se sabe que estas unidades políticas eran hereditarias y a la muerte de cada gobernante el hijo varón mayor tomaba su puesto; en caso de muerte sin descendencia era uno de los principales llamado pascole el que tomaba el lugar del cacique (o señor), aunque en algunos casos parece que, si solo tenían hijas, una mujer podía tomar la jefatura de un señorío. En opinión de Gutiérrez, esto probablemente sea un indicador del deseo de conservar una línea dinástica de prestigio o linaje.

En su vocabulario en lengua huasteca, Carlos de Tapia Zenteno (1985), no muestra que existió una palabra para mujer y para gobernante o señor, de tal suerte que según Schuller (cit. per. Gutiérrez, 1996: 23) el topónimo del pueblo de Tamazunchale, significa en teenek o huasteco “el lugar de la mujer gobernante, la gran cacica” de Uxum mujer y Tzalle, gobernante, señora o mujer noble. En la obra de Gómez Nieto, dentro de los listados de poblaciones visitadas, se observa que existe más de un pueblo con ese nombre, por lo que esta práctica debió ser más frecuente de lo considerado.

La escultura y otros materiales con representaciones de gobernantes femeninas

Ante la certeza de la existencia de mujeres gobernantes, su posición de uzum tzalle (mujer gobernante) es segura en el lugar del tzalle inic (hombre gobernante), como la nomenclatura lo hace suponer; sin embargo, desconocemos si es posible que hayan podido ocupar el puesto del ahjatic, ya que no se reporta ninguna palabra en particular para designar ese puesto en femenino.

No obstante, existen muchas esculturas femeninas que pudieron corresponder a mujeres gobernantes o pertenecientes a la élite. Desafortunadamente, en la gran mayoría de los casos, no se tiene la certeza de su lugar de origen y mucho menos de su contexto arqueológico. A pesar de ello, los atributos que muestra cada una, denotan claramente su individualidad.

Figura 4. Escultura femenina con tocado semejante a la de Hidalgo Amajac. Procedencia desconocida.

Una de las colecciones más grandes de estas esculturas femeninas es la que alberga el Museo de Antropología de Xalapa, en donde podemos encontrar representaciones femeninas (de acuerdo a las cédulas de información digital del Catálogo en línea) las hay de Tampico Alto, Ozuluama, Magozal, Tempoal, Tantoyuca, Tepetzintla.

Fuera de los museos, en colecciones particulares, en referencias bibliográficas y aún en el campo, existen muchas otras representaciones femeninas con características similares, aunque a ciencia cierta no todas debieron representar el mismo tipo de posición social, política o religiosa.        Tal es el caso de una escultura semejante a la de Hidalgo Amajac, pero en un material y talla de mucho menor calidad, además de que su estado de conservación es muy malo (figura 4).

Muchas de ellas parecen tener su contraparte masculina, ya que también existen esculturas con atributos semejantes o equivalentes a las de las mujeres en los motivos de sus ornatos, por ejemplo.

Es posible que el gobierno haya recaído en los hombres principalmente, pero como está documentado, es posible que también las parejas de los gobernantes hayan cumplido alguna función relacionada, aunque su confirmación sería verdaderamente difícil sin documentación escrita.

Hasta el momento, dada la carencia de este tipo de información sobre esta temática particular, es posible analizar otros aspectos indirectos, como información escrita de otras regiones aledañas o materiales con los que se pueda evaluar esta aseveración.

En el Códice Xicotepec, Stresser-Péan (1995) identifica un par de personajes, un hombre y una mujer, al parecer totonacas, que se presentan ante el gobernante de Xicotepec, Cipatli, uno de los hijos de Nezahualcoyotl.

“la esposa de este anciano se mantiene discretamente a cierta distancia detrás de él, pero aprueba y alienta visiblemente su acción con un gesto de la mano. Está sentada sobre un taburete de cestería sin respaldo. Viste una falda y un huipil, y no lleva el quechquemitl de las mujeres totonacas…el hecho de que esta mujer esté siempre con su esposo acompañándolo en sus actos, parece sugerir que existía entre los antiguos totonacos un sistema de funciones políticas en el cual las mujeres tenían cierta autoridad” Stresser- Péan, op. cit.:112), estos personajes ya aparecían en el Códice desde la sección 12, que representa a los años de 1451 a 1457, pero si propone que posiblemente sean totonacos (asimilados en su vestir a los acolhua originarios antes de la llegada de Nezahualcoyotl).

Los códigos sociales y políticos de la indumentaria

Justamente, la vestimenta es uno de los medios visualmente inmediatos para denotar particularidades o diferencias de género, étnicos, sociales, económicos, políticos y hasta ideológicos.

            Como lo apunta Stark et. al. (1998:9, traducción de Maldonado Vite)

“La ropa es particularmente útil para las exhibiciones sociales en las sociedades complejas porque pueden reflejar acceso diferenciado a: 1)   cantidades de textiles o negación al acceso, 2) su variedad, elaboración o fineza, 3) su novedad o desgaste por uso, y 4) restricciones suntuarias     vinculadas a los estilos textiles. De esta manera, las prendas pueden servir para utilidades sociales y funcionales relativamente comunes, como indicar el sexo o la edad o proporcionar fuentes de calor y protección. Pero también pueden representar la etnia, el rango, la clase o el cargo, proporcionando señales cruciales en las interacciones sociales. Las prendas se convierten en emblemas de personajes socialmente constituidos. Los artículos de ropa personal son convenientes como símbolo en la comunicación porque son visibles desde la distancia en los contextos sociales intermitentes que aumentan en frecuencia en el entorno urbano en comparación con las pequeñas comunidades”.

Esta misma arqueóloga especialista apunta que la costumbre de representar a los individuos cautivos o enemigos vencidos desnudos o despojados de sus atavíos en la tradición mesoamericana de manera generalizada, es una evidencia de la gran importancia de las prendas de vestir como parte de los códigos de estatus y función de cada individuo en la sociedad.

Figura 5. Escultura de la región del río Pánuco. Tomado de De la Fuente y Gutiérrez, 1980: 47.

En el caso específico de la escultura de Hidalgo Amajac, el tocado que porta esta joven mujer no es muy común en esculturas de gran formato en la Huasteca. Sin embargo, por su tamaño, materiales y representación entre personajes de élite, debe tratarse de uno de los símbolos de alto estatus político.

Existe una escultura que aparentemente proviene de la región del río Pánuco con características similares a la escultura de Hidalgo Amajac como los ojos excavados, la posición de los brazos pero no de las manos (que están entrelazadas) y la falda similar pero sin adornos; sin embrago, su tocado es mucho más elaborado y fino con elementos simbólicos sobre un plano semicircular típico de la Huasteca, pero se completa con dos mechones en la parte superior que salen de un elemento trapezoidales adornado con cuatro círculos pequeños, a diferencia del adorno circular grande en cada uno de los elementos que sujetan los mechones de la joven gobernante.

Esta escultura presenta en el tocado, elementos típicos huastecos mezclados con externos que pueden ser influencia del altiplano, aunque se desconoce su procedencia y, por tanto, el contexto espacial y temporal exacto.

Aunque existen otras esculturas con tocados de dos mechones, ninguna tiene la calidad ni los detalles de la de Pánuco ni de la de Hidalgo Amajac, pero tampoco se conoce su procedencia específica. A pesar de ello, tenemos pistas para la ubicación temporal de estos tocados de dos mechones.

Elementos para su fechamiento relativo preliminar

A pesar de que aún no se he realizado ninguna intervención arqueológica formal en el sitio, el fechamiento de la escultura de Hidalgo Amajac se ha dado de manera preliminar en relación a los escasos materiales cerámicos observados en los alrededores del área donde se hizo su descubrimiento, como correspondiente a los primeros momentos del Posclásico Tardío, alrededor de 1450 con las primeras influencias estilísticas del Altiplano visibles en las características de su tocado

Con las recientes excavaciones en Tabuco, uno de los sitios más importantes en la cuenca baja del rio Tuxpan y los fechamientos absolutos de un contexto habitacional, es posible proponer el fechamiento de la aparición del estilo del tocado representado también en una figurilla de cerámica (figura 6) en fechas tan tempranas como 1200 -1300 d.C. Este tocado se presenta en figurillas del llamado estilo Mazapa presentes en una buena parte de Mesoamérica, incluyendo la Costa del Golfo y la región Huasteca.

Cuadro de texto: Figura 6. Fragmento de figurilla de Tabuco, a orillas del río Tuxpan.
Figura 6. Fragmento de figurilla de Tabuco, a orillas del río Tuxpan.

Las figurillas estilo Mazapa son características de la fase temprana de Tula, iniciando su desarrollo para el 900/1000 dC y su caída es considerada alrededor del año 1200 dC. Sabemos por las fuentes que esta urbe que mantuvo relaciones cercanas con los huastecos, aunque aún no las conocemos a detalle y arqueológicamente apenas se están empezando a identificar contextos primarios para su análisis, pero definitivamente dejaron algunas huellas materiales en Tabuco y la región del río Tuxpan.

Conclusiones

Como se ha expuesto, esta escultura es un ejemplo de la expresión material de una sociedad con diferentes niveles de jerarquía social y funciones de los pobladores.  Ella nos muestra que las mujeres tuvieron un papel activo dentro de sus comunidades y aunque aún no sabemos con exactitud su fechamiento, es notable que debieron tener tal relevancia, que fueron inmortalizadas en piedra para resistir el paso del tiempo.

Para poder ahondar más en el conocimiento del asentamiento y el papel que jugó, así como su fechamiento exacto, es necesario implementar una investigación arqueológica que contemple desde el registro detallado del sitio, hasta la exploración intensiva y extensiva de diferentes contextos que den cuenta de las características del asentamiento y llegar a conocer quién fue la Joven Gobernante de Hidalgo Amajac.


Bibliografía

Carrasco, Pedro. 1996        Estructura político-territorial del Imperio tenochca. La Triple Alianza de Tenochtitlan, Tetzcoco y Tlacopan. El Colegio de México. Fideicomiso Historia de las Américas. Fondo de Cultura Económica. México.

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Figura 7. Dibujo a lápiz de Enrique Marín Vázquez.

Cuevas, Mariano. 1913. “Cartas de Fray Nicolás de San Paulo (de Witte)” en Anales del Museo Nacional de Arqueología, Historia y Etnología. Tomo V. Imprenta del Museo Nacional de Arqueología, Historia, Historia y Etnología. México

Gutiérrez Mendoza, Gerardo. 1996. Patrón de asentamiento en el sur de la Huasteca, Sierra de Otontepec y Laguna de Tamiahua. Tesis de licenciatura. ENAH. México, D.F.

2003 “Territorial structure and urbanism in Mesoamerica: the Huaxtec and Mixtec-Tlapanec-Nahua cases” en Urbanism in Mesoamerica. Sanders, Wiiliam T, Alba Guadalupe Mastche y Robert Cobean (editors). Vol. 1. INAH-The Pennsylvania State University.

Pérez Zevallos, Juan Manuel. 2001. Visita de Gómez Nieto a la Huasteca (1532-1533). Colección Huasteca. CIESAS, COLSAN, CEMCA, AGN. México.

Stark, Bárbara L, Lynette Heller; Michael A. Ohnersorgen. 1998       People with cloth: Mesoamerican Economic Change from the perspective of cotton in South-Central Veracruz in Latin American Antiquity, Vol. 9, No. 1. (Mar., 1998) pp. 7-36.

Stresser-Péan, Guy. 1995. Le Codex de Xicotepec. Étude et interprétation. Gouvernement de l´état de Puebla. Fondo de Cultura Económica. Centre Français d´études Mexicaines et Centraméricaines. México

Tapia Zenteno, Carlos de. 1985. Paradigma apologético y noticia de la lengua huasteca, con vocabulario, catecismo y administración de sacramentos. René Acuña (editor) UNAM. México.

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Licenciada en Antropología, especialidad en Arqueología por la Facultad de Antropología. Universidad Veracruzana. Xalapa Ver. | Maestra en Arqueología por la Escuela Nacional de Antropología e Historia. México, D.F. Mención Honorífica con recomendación para publicación. | Doctora en Arqueología División de Posgrado. Línea de investigación Sociedades Complejas. Escuela Nacional de Antropología e Historia. México, DF con Mención honorífica con recomendación para publicación. | Docente de la Facultad de Antropología de la Universidad Veracruzana, impartiendo la materia “Técnicas de Investigación Documental”. Agosto 1997 a febrero 1998. •Tutora en el programa de doctorado del Posgrado en Estudios Mesoamericanos de la UNAM •Desde 2009 Profesora Investigadora de base Titular A, adscrita al Centro INAH Veracruz. •Más de una decena de proyectos de investigación arqueológica en el sur de la Huasteca veracruzana derivados de obras de infraestructura petrolera, carretera, eléctrica, portuaria y social. •2010 Proyecto Arqueológico Sur de la Huasteca Veracruzana. Centro INAH Veracruz. INAH. Diciembre 2010 •2010-2013 Programa Emergente de atención a inspecciones en el área del Proyecto Aceite Terciario del Golfo. INAH-PEMEX PEP Región Norte. Activo Aceite Terciario del Golfo. •2012 Salvamento Arqueológico La Pureza-Coca Cola. INAH-FEMSA. Tuxpan, Ver. •2012 Proyecto de Supervisión del Estudio Sismológico Tres Hermanos 3D Norte. INAH-COMESA. Naranjos, Ver. • 2012 Proyecto Mantenimiento menor del sitio arqueológico Cebadilla. Programa de Empleo Temporal INAH-SEDESOL-Municipio de Ozuluama. Ozuluama, Ver. • 2012-2013 Proyecto de Salvamento Tabuco–APITUX 2012. INAH-APITUX. Tuxpan, Ver. • 2013-2014 Proyecto de Supervisión del Estudio Sismológico Limonaria 3DHD. INAH-COMESA. Ozuluama, Ver. • 2015-2016 Proyecto de Salvamento Arqueológico Autopista Tuxpan-Tampico. INAH-SCT. Tuxpan-Naranjos-Ozuluama, Ver. • 2017 Salvamento Banco de Basalto Cerro Azul. Cerro Azul, Ver. • 2018 Supervisión Arqueológica del Proyecto Sismológico La Laja 3D. Ozuluama, Ver. • 2018-2019 Proyecto de Salvamento Arqueológico Tabuco Gas Natural del Noroeste. INAH-INVEX. Tuxpan; Veracruz. • 2020 Directora del Salvamento Arqueológico Parque Infantil Castillo de Teyo. Castillo de Teayo, Ver. • Se han realizado más de una decena de artículos derivados de la investigación arqueológica en Hidalgo, Querétaro y Veracruz, tanto en el centro como en el norte principalmente. • Se han realizado medio centenar de ponencias desde 1995 en eventos académicos y de divulgación a público no especializado •Se han dado más de una docena de conferencias en eventos académicos y de divulgación • Se ha asesorado y/o leído a media docena de tesistas de licenciatura, maestría y doctorado con temáticas relacionadas especialmente con las culturas del norte de Veracruz • Se ha colaborado ocasionalmente como dictaminadora de artículos en publicaciones nacionales y extranjeras

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