El año de 1914 habría de ser decisivo para el destino de la revolución constitucionalista encabezada por Carranza. A las victorias conseguidas en 1913, se habían de aunar las fulgurantes de este año. Francisco Villa, Álvaro Obregón y Pablo González, los tres brazos armados de la revolución, triunfaban en forma absoluta sobre las desmoralizadas fuerzas del ejército federal.

Es indudable que en la lucha contra Huerta, la división del Norte que comandaba Villa, fue el factor decisivo para el triunfo constitucionalista, sin menospreciar los esfuerzos realizados por los Cuerpos del Ejército del Noreste con Pablo González al frente, así como el brillante papel desempeñado por el Ejército Libertador del Sur con el ínclito Emiliano Zapata como Jefe.

En enero de 1914, Villa triunfó sobre el general Mercado en Ojinaga. Dos meses más tarde el mismo general Villa tomó Gómez Palacios y enseguida Torreón que se hallaba defendida por siete mil federales. De inmediato se movilizó sobre San Pedro de las Colonias en donde ocasionó una derrota tremenda a un poderoso ejército mandado por José Refugio Velasco, cuyos efectivos ascendían a doce mil hombres de las tres armas con un gran conjunto de generales. A continuación de estas victorias Villa atacó y tomó Paredón, contando ya con la cooperación del genial artillero Felipe Ángeles, que sin perder su carácter de Subsecretario de Guerra en el Gabinete Constitucionalista, se había incorporado a la división del norte.

Mientras tanto, Obregón, Jefe del Cuerpo del Ejército del Noreste recibía instrucciones para apurar la campaña militar de los estados de Sinaloa, Jalisco, Aguascalientes, Colima y territorio de Tepic.

Posteriormente, el glorioso “Manco de Celaya” obtuvo los definitivos triunfos de Oredain y El Castillo en el mes de julio, los cuales le abrieron las puertas de Guadalajara. La importancia de estos combates puede verse por la siguiente cifras: el ejército federal destruido allí ascendía a doce mil hombres de las tres armas, al que se le hicieron dos mil muertos, entre los que estaban el general en Jefe, Mier, así como doscientos setenta jefes y oficiales, un enorme número de heridos y cinco mil prisioneros; capturándoseles además de diez y seis capones, cinco mil rifles y un buen número de ametralladoras.

Veracruz en la Revolución


“…Sus hijos, dignos participes de heroicas gestas libertarias…”

GENERAL HILARIO C. SALAS.

En el estado de Veracruz los levantamientos habían ocurrido desde el 11 de mayo de 1913 en la villa de Tamiahua, jurisdicción del Cantón de Tuxpan; ahí un numeroso grupo de vecinos y partidarios del movimiento constitucionalista encabezado por el Jefe Agustín Galindo, se lanzó a la Revolución iniciando sus operaciones en el municipio de Amatlán, Tuxpan, el día 13 de mayo capturaron la plaza. En Ixhuatlán, ex Cantón de Chicontepec, se levantaron los Jefes J. Carmen Luna y Mayolo Olivares, operando igualmente en el Estado los Jefes Francisco de P. Mariel, Vicente C. Salazar y Daniel Cerecedo Estrada (posteriormente se incorporaron a Cándido Aguilar), que desde el 20 de abril se habían alzado en armas en la Villa de Huejutla del Estado de Hidalgo; igualmente los Jefes Hilario C. Salas y Miguel Alemán, los que empezaron a operar a principios de junio participando en el ataque de Catemaco. Durante el resto de este año todo el Estado de Veracruz se conmueve con el fragor de la Revolución. Sus hijos, dignos partícipes de heroicas gestas libertarias, intervenían como un solo hombre, en la lucha contra la usurpación huertista.

Caen sucesivamente en poder de las fuerzas revolucionarias las plazas de Pánuco, Papantla, Ozuluama y Tantima; el 11 de junio es tomada la plaza de Mecapala y posteriormente una columna al mando del general Vega, y a la que se encontraban incorporados los Jefes Cerecedo Estrada, Salazar, Mariel y Márquez, sostiene enconados combates con las fuerzas federales en el poblado de Ixhuatlán (Chicontepec). En el Sur la actividad revolucionaria era igualmente intensa; el día 12 de junio del año mencionado de 1913 es atacada la finca de San Juan Sugar del Cantón de Acayucan por los jefes constitucionalistas Salas y Alemán obteniendo la rendición de las fuerzas que la guarnecían. El 14 del mismo mes tuvieron lugar los encuentros de Palmarillo, San Andrés Tuxtla y la Cuesta de Xalaya, dispersando al enemigo hasta Santa Isabel Amapan. En suma, podría seguirse enumerando de manera interminable todos los combates habidos entre las fuerzas de la legalidad y el ejército federal. Como no es nuestra intención particularizar sobre todo, bástenos decir que durante el resto de ese año las alternativas en el resultado de los combates fueron frecuentes pero la actividad revolucionaria no decreció en el Estado.

Actuación Revolucionaria de Cándido Aguilar


“…El primer general efectivo del incipiente ejército…”

General Cándido Aguilar.

En estos momentos cuándo se presenta en el estado el general Cándido Aguilar -casi a fines del año de 1913 quien iba comisionado por el Primer Jefe para hacerse cargo de las fuerzas revolucionarias que operaban en Veracruz.

El referido General Aguilar traía un buen historial de lucha. Había participado en el movimiento armado de 1910 en el Estado de Veracruz, en la región central, junto con Gabriel Gavira y Rafael Tapia; por tanto, se hizo acreedor al grado de General que le fue concedido por Don Francisco I. Madero. Durante la Decena Trágica ocupaba el puesto de Ayudante del Presidente Mártir y pudo darse cuenta de los principales acontecimientos desarrollados en dicha época, habiéndose percatado también -sin que el Presidente Madero le presentara crédito de la sospechosa actitud de la de Huerta que ya preparaba su traición. Transcribo a continuación un párrafo del libro del General Barragán llamado “Historia del Ejército y de la Revolución Constitucionalista” en el que narra un episodio referente a Cándido Aguilar:

“Quienes observaban de cerca las operaciones sobre los sublevados que se habían refugiado en el reducto de la ciudadela, opinaban sin esfuerzo y sin mostrar gran perspicacia, que Huerta, a cuyo mando se encontraban las fuerzas de ataque, era notorio que estaba sacrificando a los grupos rurales maderistas haciéndoles entrar en combate por las calles adyacentes en la ciudadela, sin protección alguna ni plan de asalto determinado, convirtiéndolos en blanco eficaz para el tiro de las ametralladoras y cañones de los Felicistas. Las tropas de línea, en cambio, permanecían en completa inactividad, y esto explica las escasas municiones consumidas durante los diez días de combate a que nos hemos referido en capítulos anteriores.

“El General Aguilar fue una de las personas que tales cosas observara, rindiendo parte al señor Madero. Dio la coincidencia de que cuando el guerrillero Aguilar comunicaba sus impresiones al Presidente, penetrara a su despacho Victoriano Huerta, cuadrándosele militarmente, con exagerada marcialidad. El Primer Magistrado, un poco nervioso, se dirigió a Huerta diciéndole: ‘¿Qué pasa, General? Dice Aguilar que ha notado que las fuerzas no atacan ni toman dispositivos convención’. Huerta, lanzando una mirada de enojo sobre Aguilar, dio cualquier disculpa y ya para retirarse, le dijo: ‘Precisamente, señor Madero desearía que usted me agregara alguno de sus ayudantes con objeto de estarlo informando del curso de las operaciones; así es que haga el favor de comisionarme a Aguilar’. El presidente accedió, diciéndole a este: ‘Póngase usted a las órdenes del General Huerta’. Cuando el Presidente se hubo retirado, Huerta, cogiendo de un brazo Aguilar, le lanzó esta amenaza: ‘Ahora verá… para que se le quite lo chismoso. Véngase conmigo’. Refiere Aguilar que se dirigieron en automóvil al sitio donde operaba el Teniente Coronel Joaquín Mass Jr., al que dio algunas instrucciones Huerta, ordenándole a Aguilar que permaneciera allí a las órdenes de aquel. El Jefe Federal dispuso, entonces, que varios artilleros emplazaran una pieza a la mitad de la bocacalle. Aguilar quedó entre los que iban a manejar el cañón, el cual estaba haciendo colocado, cuando del frente enemigo se abrió un nutrido fuego que procedía de un nido de ametralladoras, cayendo muertos o heridos la mayor parte de los servidores de la pieza. Aguilar pudo salvarse protegiéndose en la coraza del cañón, aprovechando la primera oportunidad para ir a ver al Presidente y darle cuenta de lo ocurrido. Este incidente revela, a la luz de los acontecimientos ocurridos poco después los propósitos de Huerta, consistentes en debilitar el apoyo que los Cuerpos Irregulares de la Federación, integrados con elementos revolucionarios maderistas, prestaban al gobierno, para que cuando llegara el momento de lanzarse sobre el Primer Magistrado, tales fuerzas sacrificadas unas, y en pequeño número las restantes, no constituyeran un peligro para sus aviesos propósitos”.

El mismo día que se consumó el cuartelazo, salió Aguilar de México disfrazado. Abandonó el país por Chiapas, rumbo a Guatemala, siguió de ahí a los Estados Unidos y después volvió a entrar a México por la frontera Norte para incorporarse al Ejército Constitucionalista. Fue recibido por el C. Primer Jefe Don Venustiano Carranza, quien les reconoció su grado, resultando ser con esto el primer General efectivo del incipiente ejército. Después de participar en algunos combates al lado del Primer Jefe, fue comisionado para marchar a Veracruz, donde debía desempeñar una gran labor como veremos más adelante.

Aguilar En El Estado

Primeras Operaciones De Importancia


“… Un ejército integrado por hombres verdaderamente dignos…”

General Daniel Cerecedo Estrada.

Ya en el Estado de Veracruz el General Aguilar se aprestó a reorganizar las fuerzas que habían sido puestas a su mando. Estás deberían constituir el pie veterano de lo que sería la Primera División de Oriente, la cual dependería directamente del Cuerpo del Ejército del Noreste, que jefaturaba Pablo González. Contaba para ello con elementos capaces que se encontraban ya revolucionando en el Estado, tales como: Daniel Cerecedo Estrada, Salazar, Francisco de P. Mariel, etc., venía acompañado por otros jefes que también habían destacado en la lucha como: Gabriel Gabira, Agustín Millán, Heriberto Jara, Antonio Portas, etc., con todos ellos entró el General Antonio a la vorágine revolucionaria.

Inició desde luego varios movimientos tendientes a intensificar la lucha y a apoderarse de las principales plazas de las huastecas. Organizó los ataques al puerto de Tuxpan, ocurridos a fines de 1913, que no obtuvieron un resultado positivo pero que alarmaron a las Compañías Petroleras. Comisionó a dos de sus hombres para que tomaran algunas plazas de vital importancia como Huejutla, en el Estado de Hidalgo y Platón Sánchez en Veracruz; los comisionados fueron respectivamente, los generales Vicente C. Salazar y Daniel Cerecedo Estrada. Ambas poblaciones las tomaron después de duros y sangrientos combates.

Las actividades revolucionarias continuaron con bastante éxito. Deje asentado que las plazas de Huejutla y Platón Sánchez fueron tomadas por las fuerzas de la legalidad; con posterioridad a esto, los generales Cerecedo Estrada y Mariel recibieron nuevas comisiones; el primero de ellos se dirigió a fomentar la revolución en el Estado de Puebla y el segundo marchó a reunirse con Carranza.

Por su parte Aguilar acompañado de Salazar y otros jefes, marchó a la toma de Tantoyuca. Los federales que se encontraban de resguardo, al saber la proximidad de los rebeldes abandonaron la plaza por lo que está fue tomada sin disparar un tiro, el 1°de mayo de 1914.

El huertista que evacuó la plaza de Tantoyuca fue el General José Pérez Castro, que al frente de quinientos hombres marchó rumbo a Tampico.

En Tantoyuca, Heriberto Jara y Agustín Millán dirigieron fogosos discursos a los pobladores desde el parque de la ciudad como haciéndoles ver la justicia del Constitucionalismo y la urgente necesidad de redimir a los humildes.

Con la toma de Tantoyuca la División de Oriente cobró singular importancia. A pesar de que en número de hombres era inferior a otras que operaban en la República, por la combatividad y firmeza de ideas de quiénes la integraban, era la División que estaba logrando éxitos más valederos en todo el Cuerpo del Ejército del Noreste.

Aguilar, investido con la Jefatura de la Primera División de Oriente, continúa con éxito creciente sus incursiones en la Huasteca.

Aquí resulta conveniente anotar el hecho de que Aguilar, al igual que muchos otros jefes, entendía el concepto Revolución en su sentido más amplio; es decir, como un cambio violento en la estructura socioeconómica de un país que debe hacerse de una vez y pronto; en cumplimiento de ello toma varias medidas de carácter revolucionario de las cuales mencionaré las siguiente:

“Ejército Constitucionalista.- Div. de Ote. E. de Veracruz.- 10 de mayo de 1914.

El Cuartel General De La Primera División de Oriente. A Todos Los Habitantes De Veracruz, Hace Saber:

“Qué de acuerdo con los principios de la Revolución, y considerando,

  • PRIMERO: Que constituyendo las propiedades rurales de José Trinidad Herrera, y Gonzalo del mismo apellido, una serie de despojos amparados por títulos arrancados por la presión y la amenaza en la época porfiriana, y por contratos leoninos legalizados por empleados venales de esa misma administración.
  • SEGUNDO: Que siendo sus vastas propiedades verdaderos lugares de extorsión en los que de hecho ha existido hasta hoy la esclavitud.
  • TERCERO: Que habiendo ayudado eficaz y decididamente al derrocamiento del Gobierno del Pueblo, valiéndose de los medios más reprobables y colaborando en el Cuartelazo encabezado por Félix Díaz.
  • CUARTO Y ÚLTIMO: Que estando considerados estos individuos dentro de lo prevenido en la Ley del 25 de enero de 1862, puesta en vigor por el Primer Jefe del Ejército Constitucionalista, C. Venustiano Carranza, el 11 de mayo de 1913, este Cuartel gene General dispone lo siguiente a reserva de que a la aprehensión de los citados Herrera, se les aplique la pena a que son acreedores:
  • PRIMERO: Se declaran confiscadas las fincas “Las Flores” y la “Martinica” situadas en el Cantón de Tantoyuca, Ver; de las que se dice poseedor legal Trinidad Herrera.
  • SEGUNDO: Se declara confiscada la finca “Mecapala” situada en el mismo Cantón, de la que se dice poseedor legal Gonzalo Herrera.
  • TERCERO: Los terrenos confiscados permanecerán en poder del Gobierno Constitucionalista mientras se corren las los trámites para restituirlos a sus respectivos dueños.”

Esta disposición, tomada al calor de la lucha, tiene más importancia aún, sí consideramos que la ley agraria del carrancismo que redactó el Lic. Luis Cabrera, es expedida hasta el 6 de enero de 1915; este hecho pone muy en alto el nombre de Cándido Aguilar, elemento que por haber salido de las filas de los humildes, conocía sus necesidades y procuraba resolverlas de una única manera posible: dictando leyes revolucionarias de cumplimiento inmediato.

Toma de Tamiahua

La Primera División de Oriente prosiguió en mayo de 1914 su marcha victoriosa. El 9 del mes mencionado se inició el asedio formal de Tamiahua, población de la Huasteca que se encontraba fuertemente protegida por una guarnición federal al mando del Teniente Coronel Emilio Guillermín.

Los primeros días las escaramuzas fueron frecuentes y el resultado de ellas favoreció indistintamente a unos y a otros. Pero el general Aguilar fue apretando el cerco y al fin sitió totalmente a la plaza. La situación de los federales era verdaderamente angustiosa pero no obstante se defendieron denodadamente estimulados por la valentía de su jefe.

Con el objeto de evitar el derrame infructuoso de sangre el jefe de la División de Oriente se dirigió al jefe huertista para proponerle la rendición. Guillermín respondió a esto diciendo que el honor militar y el hecho de estar desempeñando una comisión tendiente a evitar que los americanos ocuparan Tuxpan, como ya lo habían hecho con Veracruz, en el caso de que las negociaciones de paz fracasaran, le impedía aceptar.

Ante esta respuesta de Guillermín, el general Aguilar decidió actuar en consecuencia, ordenando la intensificación de los ataques a Tamiahua.

El jefe huertista al ver lo duro o del embate revolucionario y al darse cuenta igualmente de las pocas posibilidades que tenía de resistir con éxito, abandonó el poblado el 18 de mayo, mediante la ruptura del cerco que le tenían puesto los revolucionarios, retrocediendo rumbo a Papantla.

Ese mismo día los revolucionarios ocuparon la plaza que tanto esfuerzo y tanta sangre les había costado.

Toma de Tuxpan

Al conocerse en Tuxpan la caída de Tamiahua, el jefe federal Carranza abandonó de inmediato la plaza junto con los quinientos hombres que tenía bajo su mando. La razón del abandono fue el hecho de que apareciera una pequeña fuerza revolucionaria explotadora integrada por dieciséis hombres que iban por tierra y trece en una falúa; estos pocos elementos atemorizaron de tal manera al jefe Carranza que lo hicieron tomar esa determinación.

A los pocos días se recibió en Tuxpan un emisario de Aguilar que llevaba la comisión de informar a los revolucionarios que allí se encontraban, que el Teniente Coronel GuillermÍn marchaba hacia la ciudad con las fuerzas huartistas que habían abandonado Tamiahua, que procurarán resistir pues él ya enviaba tropas para complementar la ocupación.

El General Agustín Millán logró llegar a tiempo con trescientos dragones. Con estas fuerzas salió a detener el avance de Guillermín, produciéndose el encuentro de ambas fuerzas en las cercanías de la barra de Tuxpan. Ahí tuvo lugar un cruento combate que dio como resultado La derrota total de los soldados huertistas.

Con la victoria de Millán se consolidó la toma de Tuxpan, habiendo entrado días después a la población el General Aguilar con el resto de la División.

En Tuxpan se dio a los revolucionarios un recibimiento muy cariñoso ya que la mayoría de los pobladores simpatizaban con el constitucionalismo.

Desde esta ciudad envió al jefe de la División de Oriente de los partes militares de Carranza y a Pablo González, informándoles la toma de las dos poblaciones. Igualmente recibió aquí su nombramiento como Gobernador y Comandante Militar del Estado, a la par que las calurosas felicitaciones de sus jefes para él y sus subordinados.

Aguilar, Gobernador y Comandante Militar

El 29 de mayo el General Aguilar recibió una comunicación del Jefe del Cuerpo de Ejército del Noreste, General Pablo González, el texto era el siguiente:

Monterrey, mayo 19 de 1914.

“Señor General Cándido Aguilar”. Tuxpan.

Gustoso transcribole este mensaje del Primer Jefe: ‘Sírvase a comunicar al General Cándido Aguilar hoy he tenido a bien nombrarlo Gobernador y Comandante Militar de Veracruz-Muy afectuosamente salúdolo’ Cordialmente felicítolo por acertado nombramiento.- El General en Jefe P. González”.

Ya tenemos al General Aguilar convertido en Gobernador y Comandante Militar del Estado, por disposición del Primer Jefe Carranza y cómo pago así justos merecimientos. A partir de este momento nos demostrará en forma hacia su firme revolucionarismo y su acendrado patriotismo, expidiendo decretos y disposiciones tendientes a beneficiar a la numerosa clase de los desposeídos. Nombró al efecto al coronel Heriberto Jara, revolucionario de convicciones, como Secretario General de Gobierno. En esa forma se aseguró la colaboración de un elemento plenamente identificado con las necesidades de nuestro pueblo.

El General Aguilar recibió su nombramiento tardíamente y por lo mismo hasta el 20 de junio expidió su primer decreto con carácter de Gobernador, designado a la ciudad de Tuxpan como Capital Provisional del Estado tomando en cuenta lo estratégico de su situación y el revolucionarismo de que habían hecho gala sus habitantes.

Durante los días que precedieron a la toma de Tuxpan, y antes de que tuviera conocimiento del nombramiento de Gobernador, Aguilar trabajo intensamente.

Desde Tuxpan se puso en comunicación con los diferentes jefes que operaban en la estado a fin de ordenarles la intensificación de la lucha y participándoles los resultados de la campaña.

Pidió el ascenso a Generales Brigadieres para los jefes Agustín Millán y Vicente Salazar, que se distinguieron bastante en los combates, ascenso que les fue concedido días antes de la toma de Papantla.

Recabó informes con su agente en el puerto de Veracruz, el señor Octavio C. Campero sobre la situación que ahí prevalecía, ya que la ciudad se encontraba invadida por los estadounidenses.

Sostuvo activa correspondencia con el general Luis Caballero, Gobernador y Comandante Militar de Tamaulipas, así como con el General Pablo González, pidiéndoles elementos para poder continuar la campaña.

Recibió ahí las felicitaciones del general Antonio Villarreal, Gobernador del Estado de Nuevo León, con motivo de su nombramiento como Gobernador y Comandante Militar. Transcribo a continuación la parte referente al programa de gobierno que estaban llevando a cabo todos los gobernadores de la Revolución y al cual hace mención Villarreal:

“Necesitamos someter al clero, dominar a  terratenientes y capitalistas, poner tierras al alcance de los pobres, mejorar la condición económica del proletariado, acabar con la escuela católica y multiplicar por todas las partes la enseñanza laica. Por ahora una colección de los principales decretos que he expedido desde que estoy en este Gobierno, relativos a repartición de tierras, liberación de jornaleros adeudados, abaratamiento de artículos de primera necesidad, etcétera, etcétera.”

En síntesis, los días que siguieron a la toma de Tuxpan fueron de intensa y fecunda actividad.

Tuxpan, Capital Provisional del Estado

El día 20 de junio, el Gobernador de Veracruz, General Cándido Aguilar expidió el siguiente decreto: “un sello que dice: Gobierno Constitucionalista del Estado Libre y soberano de Veracruz-Llave.

Cándido Aguilar, Gobernador y Jefe Militar del Estado de Veracruz-Llave, por decreto expedido por el coronel Venustiano Carranza, Primer Jefe del Ejército Constitucionalista, pone en conocimiento del pueblo:

  • 1°.- Que previa protesta, he tomado posesión del cargo que la Revolución me ha conferido.
  • 2°.- Que en uso de las facultades de que me hallo investido he tenido a bien nombrar Secretario General de Gobierno al coronel Heriberto Jara, en el desempeño de su puesto.
  • 3°.- Que provisionalmente los Poderes del Estado residirán en este Puerto.

“Publíquese y hágase circular. Dado en el Palacio de Gobierno en Tuxpan, a los 20 días del mes de junio de 1914. El Gobernador Interino y Comandante Militar del Estado, General Cándido Aguilar. El Secretario General de Gobierno, Coronel J.de E.M., Heriberto Jara”.

Como se desprende el texto del decreto anterior, Tuxpan, ciudad revolucionaria de abolengo, fue escogida por el Gobernador Aguilar para ser la Capital Provisional del Estado.

Ante está honrosa designación los tuxpeños se mostraron altamente alagados y decidieron celebrar jubilosamente la toma de posesión del Gobernador. Para tal efecto prepararon un programa de festejos cuyo texto impreso distribuyeron entre las habitantes con el contenido siguiente:

Con motivo de la toma de posesión del C. General en Jefe de la Primera División de Oriente como Gobernador del Estado Libre y Soberano de Veracruz-Llave, los miembros que forman el Estado Mayor de la División, los jefes, oficiales, y soldados compañeros de armas del digno general Cándido Aguilar, han acordado celebrar dicho acto de la manera siguiente:

  • DÍA 20.- Primero.- A las 10 A.M., en el Palacio de Gobierno, tendrá lugar la solemne protesta del C. Gobernador del Estado ante los jefes de la División.
  • Segundo.- Pieza de música por la orquesta.
  • Tercero.- Solemne protesta del C. Secretario General de Gobierno.
  • Cuarto.- Recepción de comisiones.
  • Quinto.- Audición musical.
  • Sexto.- Banquete que se servirá en la casa que ocupará el Sr. Teniente Coronel Enrique W. Paniagua, en honor del C. General Cándido Aguilar.
  • Séptimo.- Por la noche, función popular gratis en el cine Variedades.
  • Día 21.- Se ha acordado que ese día cierre el comercio sus puertas a las 10 de la mañana, a fin de que todos los empleados disfruten de libertad el primer día de Gobierno en la Capital Provisional del Estado.

Por la noche gran baile en el salón de la Lonja que ofrece el Estado Mayor a la culta sociedad de este Puerto y serenata en el parque Reforma.

Tuxpeños: Tened presente, mañana vuestro simpático Puerto es elevado al rango de capital del Estado. Engalanad vuestras casas y concurrid en masa a presenciar acto tan solemne como es el que se va a verificar. Tuxpan, junio 19 de 1914.”

“La Comisión”

El programa se cumplió tal como estaba previsto. Los días 20 y 21 fueron de gran fiesta para el pueblo. Era la primera ocasión en que una población como Tuxpan era elevada a una categoría de tal magnitud y en consecuencia los tuxpeños trataron de demostrar con las celebraciones los halagos que se sentían con tal designación.

El encargado de pronunciar el discurso oficial fue el C. Andrés de la Rosa quién produjo un discurso pleno de sentimentalismo y de amor a la causa. Transcribo a continuación el texto:

“Aún se escucha el estruendo de la dictadura del traidor Victoriano Huerta; aún se perciben los clamores de las legiones libertarias en la prosecución de la colosal obra del Mártir de la Democracia, don Francisco I. Madero; los cañones de la libertad anuncian al mundo democrático el triunfo definitivo del pueblo mexicano contra la opresión de quiénes hicieron el uniforme del siempre abnegado mexicano un guiñapo que arrastraron empapado en la sangre noble y pródiga de los soldados mexicanos… Empujados al asalto de Caín por la desmesurada ambición del tirano vulgar, reprobó del credo liberal, asesino de uno de los más grandes e ilustres Presidentes Constitucionales de los Estados Unidos Mexicanos.

Cae la oprobiosa era de las persecuciones y de las infamias; se derrumba el pedestal de ignominia que alzara el nefasto huertismo demolido por las irás de un pueblo que se levanta soberbio, proclamando sus derechos conculcados al grito de ¡Viva el Ejército Constitucionalista!

El ciudadano Primer Jefe de la santa revolución, el Gobernador Constitucional del heroico Estado de Coahuila; el firmísimo maderista y por lo tanto honrado modelo de patriotas, Don Venustiano Carranza, nombra a nuestro modesto General de Brigada Don Cándido Aguilar Gobernador de la rica entidad veracruzana y Tuxpan, este bello Puerto, despreciado ayer por los tiranos; befado y escarnecido por los sicarios, se levanta fuerte luciendo el título de honor de Capital del Estado, premio muy justo.

Toma las riendas del Gobierno del Estado el Jefe Militar triunfador y entra en los campos de batalla para después ir a los laberintos de la política.

Toma posesión de su cargo el General Aguilar, a que ni por un momento desalentara la idea de la reivindicación de la causa noble perseguida con espartano entusiasmo por los hermanos inmolados en el Norte bajo los fuegos malditos de los traidores que seguían a Victoriano Huerta.

De hoy por siempre, este Tuxpan noble y bravo, será apreciado en su justo mérito, los retrogradas que lo conceptuaban débil, verán con asombro su resurrección y el poderoso y vivido sol de la victoria, que ya alumbra por los horizontes de la República, alumbrará las fértiles campiñas tuxpeñas, y el eco de la revolución triunfante repercutirá estruendoso al compás de los roncos bramidos del mar, que también canta entusiasmado los triunfos del pueblo mexicano sobre la jauría de tránsfugas que se lanzaron, ebrios de oro y poderío, sobre los puestos que el pueblo mexicano había confiado a las manos de dos caudillos de su causa: de la santa causa de la justicia y de la libertad.

Enorgullezcámonos tuxpeños, el General Aguilar velará por la suerte de vuestro pueblo; a él y a sus colaboradores toca cimentar la obra de vuestra generación y confiad en la probidad, en la honradez y en el acrisolado patriotismo de este muy digno jefe del Ejército de la libertad y supremo guardián de vuestros destinos, el C. General de Brigada Cándido Aguilar.

“Tuxpeños: ¡Viva la revolución triunfante! ¡Viva el Gobernador ungido por las obras de la libertad!

Medidas Revolucionarias del Gobierno Constitucionalista en Veracruz


“… la urgente necesidad de establecer en México un régimen más justo como más humano…”

General Heriberto Jara

Una vez en plena actividad el gobierno constitucionalista dictó diversas medidas con la finalidad de poner en práctica los principios revolucionarios expuestos durante la lucha.

Revise trascendental importancia del Derecho expedido el 3 de agosto del año que venimos mencionando, ya que en él se trataba de reglamentar la explotación petrolera, que se había venido realizando de manera irregular y sin sujeción total a las leyes del Estado. El decreto de referencia es el que a la letra transcribo:

Decreto Número 3

“Un sello que dice:

Gobierno Constitucionalista del Estado Libre y Soberano de Veracruz-Llave.

Cándido Aguilar Gobernador y Comandante Militar del Estado de Veracruz-Llave, a sus habitantes hacer saber:

Que, considerando, primero, que la mayor parte de los terrenos petrolíferos pertenecientes al territorio de este Estado ha sido vendida o dada en arrendamiento en forma desastrosa para los dueños, aportando beneficios enormes solamente a los arrendatarios, abogados, ingenieros y notarios que han intervenido en estos contratos, muchos de ellos verdaderamente leoninos.

“Considerando, segundo, que casi en su totalidad esos terrenos son explotados por Compañías Extranjeras que no se resignan a sufrir en sus intereses cuando la Patria Mexicana atraviesa por etapas dolorosas, sin tomar en consideración que ya nuestro pródigo suelo se presta para que los espectaculares improvisan fortunas fabulosas, justo es que cuando el país pasa por periodos críticos, los extranjeros deben soportar los mismos perjuicios que los nacionales.

“Considerando, tercero, que nuestra lucha actual ha puesto de manifiesto la amenaza que para la Nación viene a construir el predominio de capitales extranjeros en determinada zona, al grado de solicitar sus poseedores el apoyo de fuerzas armadas extrañas, disque para venir a defender intereses que en más de una vez, si bien presentan grandes sumas en manos de los actuales propietarios, lo que el vendedor mexicano recibió por ello es relativamente insignificante.

“Considerando, por último, que todo progreso nacional debe tener la imprescindible condición de ser benéfico para los nativos y jamás peligrosos para nuestra integridad, he tenido a bien, mientras las circunstancias permitan la expedición de leyes propias para salvaguardar los intereses del país, decretar lo que sigue:

  • Artículo 1°.- Para todo contrato de arrendamiento, enajenación, cesión, hipoteca y otro gravamen cualquiera, sobre terrenos de los Cantones de Ozuluama, Tuxpan, Chicontepec, Misantla y Minatitlán, los contratantes se servirán recabar de este Superior Gobierno la autorización respectiva.
  • Artículo 2°.- Sin la autorización a que se refiere el artículo anterior, no podrá ser válido ninguno de los actos que comprometan a los expresados terrenos, y tampoco podrán ser registrados los contratos que con ellos se relacionan.
  • Artículo 3°.- Los que burlando los presentes disposiciones hicieron algún contrato clandestino, serán castigados con la decomisación de los terrenos que traten de comprometer.

Dado en el palacio de Tuxpan, Ver., a los 3 días del mes de agosto de 1914.- El Gobernador y Comandante Militar del Estado, General Cándido Aguilar.- El Secretario General de Gobierno,  Coronel H. Jara”.

Este Decreto es de suma importancia. Es bien sabido que una de las causas determinantes de la caída de Madero, fue precisamente el intento realizado por este, para reglamentar las actividades de las compañías petroleras haciéndolas que pagarán los impuestos debidos. Sabido es también que las compañías mencionadas, inglesas y estadounidenses, en todo tiempo se negaron a respetar las leyes del país, amenazado con la intervención de sus respectivos países, cuando se pretendía meterlas en cintura. Solo un gran mexicano, el general Lázaro Cárdenas, fue capaz de acabar con la explotación inicua de esta riqueza, al expedir su inmortal Decreto del 18 de marzo de 1938 mediante el cual expropió la industria.

Por eso, el Decreto dado por Aguilar en plena Revolución, con la intervención americana encima, habla mucho de las convicciones revolucionarias de los constitucionalistas de Veracruz.

Cabe mencionar aquí el hecho de que Aguilar, al tener noticias del desembarcó americano en Veracruz y de la posibilidad de la ocupación de Tuxpan, amenazó con que si esto ocurría, pasaría a cuchillo a todos los norteamericanos de la zona y quemaría los pozos de petróleo. He aquí puestas en evidencia una vez más sus altas convicciones revolucionarias.

No menos revolucionario resultó ser su Secretario General de Gobierno, el Coronel Heriberto Jara. Entre otras de las atinadas medidas que sugirió podemos mencionar las siguientes: Creación de un periódico que difundiera los ideales de la Revolución Constitucionalista, siendo a la vez el vocero oficial del Gobierno de Veracruz; expedición de un Decreto en el que se ordenara el inventario de los objetos pertenecientes a las iglesias, así como la reglamentación del culto; otro, ordenando que en el término de ocho días se presentarán a nacionalizarse todos los españoles que quisieran residir en el país, expulsando a los que no aceptasen; otro, declarando nula toda venta de terrenos que comprometiera los ejidos de los pueblos, ya que sabía que algunos terratenientes estaban proponiendo a los americanos la venta de sus haciendas, a fin de esquivar la acción justiciera de la Revolución.

Muchas de estas sugerencias son puestas en vigor por el Gobierno de Aguilar. Otras fueron decretadas por gobiernos no menos revolucionarios de otros estados. Jara al hacerlas, pensó en la redención de los campesinos sin tierras, secularmente explotados; en los extranjeros que apoyan sus abusos en el poder de sus naciones; en los sacerdotes que explotan en provecho propio las creencias de nuestros compatriotas; pensó en fin en la urgente necesidad de establecer en México un régimen más justo, más humano.

Parece ser que durante la estadía de los revolucionarios en Tuxpan se publicó un periódico denominado “Justicia” en el que escribieron muchos de los acompañantes de Aguilar sobre temas sociales de trascendencia. Este hecho no lo tenemos plenamente confirmado.

Entre los dispositivos de carácter militar que se tomaron con posteridad a la toma de Tuxpan, podemos mencionar el asedio y toma final de la ciudad de Papantla, el 24 de junio, por fuerza al mando de los generales Agustín Millán y Gabriel Gabira. Con la captura de esta importante población, el Constitucionalismo quedó dueño de la Huasteca y buena parte del Estado.

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