CONTAR X CONTAR 

Antología de cuentos de Inés Récamier y Susana Arroyo-Furphy.


Reseña literaria

El piano, cuando se toca a cuatro manos, revela con mayor fuerza su potencial polifónico. En la proximidad del banco compartido ocurre algo irrepetible: dos estilos, dos temperamentos, dos sensibilidades, dos historias y dos maneras distintas de sentir la música convergen sobre las mismas teclas, creando una tercera sonoridad.

Eso mismo han logrado Inés Récamier y Susana Arroyo-Furphy en Contar x contar (Grupo Editorial Benma, 2023): aunque los textos fueron escritos por separado, al reunirlos en un solo volumen han creado un contrapunto, un diálogo y un vínculo que los enlaza y les da un nuevo sentido.

Las piezas de Contar x contar —cuentos, relatos, ensayos líricos, prosas poéticas— son breves: destellos de luz que permiten ver algo con nitidez repentina antes de que regrese la oscuridad. Esa concisión mantiene viva la memoria y convierte cada texto en un pequeño acto de resistencia.

Inés Récamier

En la obra de Inés Récamier (escritora mexicana, crítica literaria y divulgadora cultural), la intimidad no se cuenta: irrumpe. Su prosa se inclina hacia la poesía, la introspección y el impacto sensorial. En sus relatos, una declaración sencilla puede transformarse, de pronto, en condena:

«Observo el infinito. Las preguntas golpean descuidadas. El silencio desgaja impetuoso con el inconsciente. La mente se nubla por segundos recreando los episodios más lastimeros», escribe en “Remembranza”, el texto que abre esta compilación. Como le ocurrió a E. M. Cioran, cuando tuvo la sensación de vaciarse por dentro ante un paisaje hermoso, a Inés Récamier le basta un final como este —“No pertenezco”— para dejar al lector a la intemperie: sin explicación, sin consuelo.

En el cuento “Hierro”, por ejemplo, hace hablar a un objeto desde un cajón y, al hablar, revela el sistema doméstico del abuso: el cuerpo reducido a una cosa. Ese tipo de imágenes no embellece el dolor: lo vuelve legible, y por eso mismo, más soportable.

Susana Arroyo-Furphy

En Susana Arroyo-Furphy —académica y editora, doctora en Letras, especializada en lingüística y análisis del discurso— el mundo entra por lo visible: el gesto social, la escena cotidiana, el trabajo, las clases y la lengua. Pero en sus textos lo social no funciona como tesis, sino como grieta.

En “Coyote, ¿americano yo?”, la migración arranca en un gesto mínimo y luego se ensancha hasta adquirir resonancia universal.

En “La cocina”, ese espacio doméstico se convierte en metáfora de la entrega absoluta: el lugar donde el hijo cree que la madre habita, casi como un ser luminoso y sin descanso. Y una pregunta final —“¿dónde dormirá mamá?”— revela de golpe la invisibilidad y el sacrificio silencioso de esa maternidad.

En “Contar por contar” (breve ensayo lírico o poética reflexiva que da el título al libro), a través de un inventario de lo cotidiano —como si Susana Arroyo-Furphy dialogara con Georges Perec, para quien lo infraordinario, las cosas aparentemente banales y las observaciones minúsculas eran una forma de pensar el mundo— escribe: “Hay una irremisible camaradería con las cuentas como si en ello fundáramos una fuerza de seguridad, pues no queremos pensar ni contar el tiempo que nos queda antes de morir”.

En este sentido, esta antología se lee en clave doble: por una parte, el acto verbal de narrar historias; por otra, el rigor de enumerar aquello que conforma nuestra existencia: el tiempo y su peso, la vulnerabilidad, la fragilidad de los vínculos, las aspiraciones, los fracasos, las pérdidas… y eso que uno llama hallazgos.

Ese equilibrio entre lirismo y realismo sostiene al libro: la memoria de las heridas frente a la dureza del entorno. Dos enfoques distintos, sí, pero una misma apuesta: un lenguaje sobrio —sencillo, no simple— que evita el exceso y construye imágenes potentes desde la experiencia inmediata.

Uno de los mayores logros de los textos reunidos en Contar x contar es su manejo de los silencios: lo que se omite —el subtexto, la elipsis, aquello que no se explica—, esas regiones vacías donde el relato cobra profundidad. Muchos de estos textos giran en torno a un conflicto que no llega a nombrarse del todo, y es el lector quien debe descubrir qué está sucediendo.

Una mujer frente al océano que acepta su sensación de no pertenencia; una viajera que escucha en un aeropuerto la historia de un migrante que volverá a esperar a los “coyotes”; una mujer que cumple cuarenta años y decide decretarse autora (aunque el cielo se caiga), rumbo a Tiffany; una niña que intuye el horror y aprende a nombrarlo con un eufemismo: “no es nada… es el viento”. Estas son solo algunas de las premisas que articulan los relatos.

El hilo invisible que los une es la pérdida: de la inocencia, de la identidad, de la esperanza. Pero junto a esa pérdida aparece una resistencia silenciosa que atraviesa cada texto. Los relatos se asoman a la identidad femenina y, más allá, a la condición humana. Sus personajes escriben para salvarse, o para entender qué parte de sí mismos quedó en la oscuridad.

La pregunta que el libro deja resonando no es “¿qué pasó?”, sino “¿qué hacemos con eso que pasó?”.

Al final, Contar x contar plantea una pregunta esencial: ¿qué contamos para sobrevivir? Contamos días, deudas, canas, fracasos; contamos por miedo y por ternura, por orden y por pánico. En ese inventario hay “una irremisible camaradería con las cuentas”, como si cada número fuera una tabla de salvamento contra el vértigo. Narramos para aplazar lo inevitable. Para no mirar —ni contar— el tiempo que nos queda.   

Juan Francisco Hernández
Juan Francisco Hernández
Nació en la ciudad de México en 1971. Es tuxpeño por adopción. Sobrino-nieto de Enrique Rodríguez-Cano, durante su adolescencia, vivió en el puerto de Tuxpan, donde estudió parte de la secundaria y de la preparatoria, y donde también trabajó en los ranchos ganaderos, “Los Rodríguez” y “Los Higos”. Más adelante, estudió la licenciatura en administración, una maestría en administración pública y ciencias políticas y cursó, parcialmente, el doctorado en letras modernas. Tiene cursos y diplomados en economía, finanzas bursátiles, creación literaria y guion cinematográfico. Ha dividido su carrera profesional entre el sector bursátil, la literatura, la fotografía documental, la fotografía de retratos y la fotografía urbana, y la docencia. Entre 2005 y 2006 colaboró como promotor cultural en el gobierno municipal de Tuxpan. Ha publicado cinco novelas cortas y un libro de cuentos (con los pseudónimos Juan Saravia y Juan Rodríguez-Cano). Ha publicado más de treinta relatos cortos en diversas revistas especializadas y más de un centenar de artículos. Ha ganado diversos premios literarios, entre ellos, el «XIV Premio de Narrativa Tirant lo Blanc, 2014», del Orfeó Català de Mèxic. Su novela «Diario de un loco enfermo de cordura», publicada por Ediciones Felou, en 2003, recibió una crítica muy favorable por parte de la doctora Susana Arroyo-Furphy, de la Universidad de Queensland, Australia, y su novela «El tiempo suspendido» fue elogiada por la actriz mexicana, Diana Bracho. Su novela anterior y la novela «La sinfonía interior», publicada por Ediciones Scribere, en Alicante, fueron traducidas al francés y publicadas en Paris, Francia. Ha sido colaborador del diario Ruíz-Healy Times (México), El Diario de Galicia (España), Revista Praxis (Tuxpan, México), Diario Siglo XXI (Valencia, España), Revista Primera Página (México), El coloquio de los perros (Cartagena, España), Revista Nagari (España), Revue Traversees (Luxemburgo-Bélgica), y otros medios. Desde hace 11 años vive en Bélgica, donde es profesor de español (titular de la maestría, por parte del Departamento de Idiomas), orientado a estudiantes de ciencias políticas, ciencias de gestión y ciencias humanas, en la Universidad Católica de Lovaina.
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