“El lobo estepario” alcanzó la fama más de treinta años después de haberse publicado, cuando la juventud estadounidense consideró -erróneamente- que la novela representaba al movimiento de contracultura en los 60´s.
En este programa les platico por qué no la considero dirigida a cualquiera y quién es en realidad el protagonista de esta maravillosa historia escrita por el Premio Nobel Hermann Hesse.
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Del mismo modo, busca unificar en un solo texto a manera de compendio, el trabajo realizado y publicado en diversos medios de difusión de una gran cantidad de ensayos sobre varias figuras jurídicas que en las distintas épocas fueron sujeto de cierto debate, escrutinio público o impacto mediático para entender cómo a través de casi veinte años, ciertos temas de derecho van evolucionando o...
El 2 de diciembre de 1815 el Conde Potocki se suicidó metiéndose una bala en la cabeza. Había dejado a la posteridad ese libro único, por aquello que, de antemano, juzgamos como maravilloso a algo sin par: "Manuscrito encontrado en Zaragoza".
En la narración, Dante, convertido en el protagonista de su propia obra, emprende un viaje a través del Infierno, para luego ascender a la montaña del Purgatorio y, finalmente, subir al Paraíso. En la primera parte de la obra, Dante nos guía a través de lo inefable: un mundo interior, compuesto por el Infierno, situado en las entrañas de la Tierra; el Purgatorio, espacio inalcanzable que se encuentra del lado contrario del suelo que pisamos, y el Paraíso, dividido en 9 cielos, es un mundo inmaterial y etéreo, externo a la circunferencia que abarcamos.
La filosofía que se acerca más a lo que este personaje muestra es el taoísmo, también conocido como daoismo. Una filosofía china atribuida a Lao Tse que sigue el camino de aceptarse a uno mismo, vivir la vida, descubrir quiénes somos y aceptar las contradicciones para así poder tener paz.
“El hombre que mató a Don Quijote”, no podía ser de otra manera, incide en el metacine y en la metaliteratura como eje narrativo. Comienza con el rodaje de un anuncio, basado e el pasaje más famoso del libro, aquel en el cual el Quijote (interpretado para esta secuencia inicial por José Luis Ferrer) confunde con gigantes a los molinos de viento, y los ataca. Al fondo, las turbinas eólicas anuncian que estamos a principios del Siglo XXI.
Después de la lectura de este documento, la que puntualmente han hecho los lectores de la Revista Praxis, expresamos una serie de reflexiones, con el ánimo de enriquecer la crítica, que nos permite la historia en el presente. Los Tratados de Córdoba, significaron que se pudiera iniciar el fin del “Teatro de la guerra”, pero al mismo tiempo, fue un acuerdo que conllevaba en sí mismo, como el “huevo de la serpiente”, retomando el título de la película de Ingmar Bergman, las contradicciones de la tragicomedia con que, los hechos posteriores dieron cauce al proceso de la independencia nacional.
Estamos hablando del séptimo gobernante de Texcoco, uno de los máximos exponentes del buen gobierno y la recta administración de la justicia. Un hombre que se destacó como guerrero, político, legislador, arquitecto, urbanista, ecologista filósofo y poeta.
Heráclito proclamó: “No nos bañamos dos veces en las aguas de un mismo río, ni siquiera una sola vez”. Todo se encuentra en constante transformación. Pero ese cambio incensante del que nos habla el filósofo griego y el poeta papanteco-tuxpeño, no debe ser carnicero ni nocivo, sino lo opuesto, debe conllevar a la luz del avance, al florecimiento de la cultura y de la civilización, a la búsqueda existencial que alumbre, y no al retroceso y la extinción.