En dos volúmenes de considerable extensión, la doctora Patricia Rosas Lopátegui presenta una asombrosa cantidad de entrevistas y textos de muy variada índole, destinados a ilustrar aspectos varios de la vida y la obra de la maestra poblana Elena Garro Navarro. Es de sobra conocido el trabajo que ha desarrollado la profesora e investigadora Rosas Lopátegui para divulgar con amplitud y justeza, dentro y fuera de México, la obra literaria de varias escritoras, como Nahui Ollin y Guadalupe Dueñas, entre otras. Es clara, con base en esa trayectoria, su capacidad para reunir con paciencia y rigor documentos casi olvidados, pero necesarios para apreciar en su justa dimensión a nuestras literatas, rindiéndoles tributo a través de libros vastos y utilísimos.

Pues bien, entre la cantidad, ya importante, de sus investigaciones sobre escritoras despuntan, sin duda alguna, aquellas dedicadas a la vida y obra de Garro. Tres son los títulos que preceden al que comento aquí. Los menciono: Yo sólo soy memoria. Biografía visual de Elena Garro (1999), Testimonios sobre Elena Garro (2002) y El asesinato de Elena Garro. Periodismo a través de una perspectiva biográfica (2005 y 2014). Tal como lo indica la compiladora y editora, Diálogos con Elena Garro viene a completar ese magno esfuerzo biográfico y crítico. Y lo hace mediante un trabajo de investigación hemerográfica del todo atendible por lo abarcado y por la persona en torno a la cual gira el apetitoso corpus que pone ante nuestros ojos.

A lo largo de dos volúmenes, Diálogos con Elena Garro ofrece un recuento biográfico muy puntual y actualizado, basado en fuentes de primera mano, y aderezado con abundantes notas bibliohemerográficas, de contexto, así como procedentes de las decenas de entrevistas transcritas; también se enriquece con datos tomados de las obras literarias y la correspondencia de la escritora poblana. Todo ello permite una reconstrucción por demás interesante del periplo vital de una de las narradoras y dramaturgas más relevantes de la lengua española.

La índole de las amistades, conocidos y contemporáneos de Garro, por otra parte, hace posible atisbar en las entrevistas mucho del mundillo cultural y político mexicano del siglo XX, aproximadamente desde los años treinta hasta los noventa. Adicionalmente, a lo largo de la biografía aportada por la compiladora y, desde luego, en las cartas exhibidas, también asoman los nombres de mujeres y hombres que habitaron la república letrada. Vecinos, amigos, colegas de pluma, inquisidores, defensores, admiradores, trazan un dibujo por demás atractivo de ese México que tuvo el honor de nutrir a una gran cantidad de escritoras y escritores de primera línea.

Las entrevistas que, como he indicado, constituyen la aportación principal de la obra, proceden de distintos medios periodísticos. Las hay inéditas también. Además de contribuir con información muy valiosa sobre la escritora y sus obras, sobre sus contemporáneos y sobre la historia de México, abundan en datos para reconstruir su recepción literaria. En este sentido, estamos ante un par de volúmenes que resultarán de enorme utilidad para quienes deseen estudiar textos específicos de Garro, su obra completa, su vida, los nexos de diversa índole que tejió con la clase letrada mexicana, el periodismo cultural nacional del siglo XX, la historia de la escritura de mujeres en México a partir de uno de sus casos más notables y, como he afirmado ya, la variopinta recepción que las obras de la maestra tuvieron entre sus contemporáneos, quienes, en la mayor parte de los casos, alcanzaron a advertir cuán notable era la escritora cuyas palabras registraron en sus grabadoras o libretas.

Para complementar el recorrido de las entrevistas, la compiladora incluyó también documentos cuyos datos glosan con ventaja los hechos referidos: programas de mano, cartas, apostillas, poemas, artículos periodísticos, fragmentos de memorias y de novelas. Todo eso, sumado a las notas de pie de página, permite leer los volúmenes como una historia armada a partir de muchas voces; las hay generosas con la entrevistada, pero también toscas y contradictorias, sobre todo cuando se refieren a 1968 y sus repercusiones en la vida de Garro. Abundan las y los entrevistadores quienes, llenos de admiración, presentan a una autora cuya obra aprecian profundamente y la ponderan con veneración justificada. Se agradece, desde luego, esa pluralidad de registros, esa honestidad al mostrarlos todos, incluso aquellos no favorables a su causa. Se agradece, sobre todo, la posibilidad de escuchar la voz de la escritora.

II

Fugaz pero emotiva fue la única ocasión en la que tuve el gusto de ver, a la distancia, a la maestra Garro, cuando volvió a México en 1993, después de un exilio de dos décadas. Para mi generación fue muy emocionante la repatriación de la leyenda que era esa escritora: iniciadora del Realismo mágico, autora de piezas dramáticas tan rotundas como “Felipe Ángeles” o “Un hogar sólido”, así como de varias narraciones memorables, como Los recuerdos del porvenir. En esos años nos resultaba un exceso injustificado y misógino lo que la generación previa había afirmado sobre su participación en el ‘68 mexicano, sobre todo si pensábamos en que los culpables de la masacre continuaron sus vidas con absoluta tranquilidad en el país. Por ello, cuando Garro volvió a estas tierras, celebramos los premios que le fueron otorgados durante los años siguientes; por ello, cuando falleció, en 1998, organizamos lecturas de sus obras en varias universidades y casas de cultura. Quienes tomamos el camino de la docencia, además, la añadimos a los programas de estudios que, predeciblemente, no la incluían; como no incluyen, en general, obras escritas por mujeres.

Aquello rindió frutos. Hace apenas un par de años, vi con orgullo cómo se quejaron mis estudiantes de licenciatura en las redes sociales cuando una editorial española, en forma irrespetuosa y sexista, quiso divulgar una antología de las obras de doña Elena mediante un cintillo promocional infamante, donde la escritora era reducida a pareja de tal o cual varón. Indignante método de difusión que nadie en su sano juicio estaría en condiciones de favorecer hoy y que, por cierto, fue eliminado por la editorial peninsular, sorprendida por la contundente protesta generalizada.

III.

El entusiasmo con el cual fue recibida Elena Garro en el país al iniciar la década de 1990 queda claro a través de la cantidad de entrevistas que abarcan, casi por completo, uno de los volúmenes que comento. En esas páginas es ostensible la grata sorpresa ante la aparición de sus nuevas novelas, guardadas durante años; fue el caso de la publicación de Inés, historia oscura e inquietante que leímos por vez primera en los 90’s. Varios años más tarde, gracias a los buenos oficios de Patricia Rosas Lopátegui, también conoceríamos la poesía de Garro, a través del libro Cristales del tiempo.

Recuperar a Elena Garro significó entonces, como lo es ahora a través de esta obra, recuperar parte de la historia literaria mexicana, gracias a una de sus protagonistas distinguidas. Por ello, no queda sino agradecer a la doctora Patricia Rosas Lopátegui la fecunda, generosa insistencia, con la cual ha impedido que el recuerdo de la maestra Garro se pierda. El suyo es un ejemplo de tenacidad, conocimiento y amor por las letras. Enhorabuena para ella y para la casa Gedisa, que engalana su ya de por sí atractiva oferta editorial con este título, llamado a ser de consulta obligatoria para quienes tuvimos el privilegio de coincidir en el tiempo con la maestra y para quienes, de aquí en adelante, tendrán el interés y el derecho de conocerla, a contrapelo de las voces que intentaron silenciarla.

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Es doctora en Humanidades, línea Teoría Literaria (Universidad Autónoma Metropolitana-Iztapalapa), magistra en Estudios de la Diferencia Sexual (Universidad de Barcelona), especialista en Literatura Mexicana del siglo xx (Universidad Autónoma Metropolitana-Azcapotzalco), especialista en Creación Literaria (Universidad Camilo José Cela-Madrid), Posgrado Experto en Escritura Creativa Multidisciplinar (Universidad Camilo José Cela-Madrid) y licenciada en Ciencias Humanas (Universidad del Claustro de Sor Juana). Es miembro del Sistema Nacional de Investigadores (año de ingreso: 2014). Sus principales líneas de investigación son éstas: literatura y género en México y escritura creativa de mujeres mexicanas del siglo xix con énfasis en la obra de Laura Méndez de Cuenca. Ha publicado artículos académicos en revistas mexicanas como Casa del Tiempo, Destiempos, fem, Fuentes Humanísticas, GénEros, Opción, Relaciones, Semiosis, Tema y Variaciones de Literatura y Valenciana; e internacionales como las españolas Duoda, Espéculo y Ogigia, o las norteamericanas Confluencia y Revista de Literatura Mexicana Contemporánea. Entre los eventos académicos en los que ha participado en años recientes, se encuentran éstos: I Congreso de Investigadoras del Sistema Nacional de Investigadores, Simposio Internacional sobre Elena Garro, XL Congreso Internacional del Instituto Internacional de Literatura Iberoamericana “La Literatura Iberoamericana entre dos orillas”, Congreso de Ensayistas Hispanoamericanas del siglo xx, Coloquio Nacional de Literatura Mexicana, XIX Congreso Internacional de Estudios de Género, XXIV Coloquio Internacional de Literatura Mexicana e Hispanoamericana, Tercer Congreso Internacional de Investigaciones Literarias, Homenaje a Laura Méndez de Cuenca a 160 años de su natalicio, Segundo Coloquio Internacional de Escrituras Sáficas, V Encuentro Nacional de Investigaciones sobre Mujeres y Perspectiva de Género, III Coloquio Internacional de Historia y Literatura, 53 Congreso Internacional de Americanistas y IV Coloquio Internacional de Historia de Mujeres y Género en México.

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